Discusiones 1.

Otra vez era lunes. A levantarse, vestirse con el feo uniforme, arreglarse para sentirse una consigo misma bien, desayunar un zumo y un colacao con galletas, y con un chicle de menta en la boca(que luego me producirá dolor en el estomago) me dirigí al instituto, algo que no me apetecía para nada, pero no me quedaba otra, además una de las cosas que me apetecía ese día era ver a Fenn. Con la despedida del otro día me quedé temblando en mi habitación de lo nerviosa que estaba, y después me costó bastante poder dormir con tranquilidad, y es que estas sensaciones cuando una está enamorada todo lo multiplicas por mil. Uno de los inconvenientes de estar enamorada, pero que se le va a hacer... Aunque como todo, también tiene sus cosas buenas, como sentirte querida por tu pareja, poder besar a alguien y que te devuelvan el beso con la misma pasión con que tú lo has dado, poder contarle tus inquietudes y experiencias a tu novio sabiendo que él te escuchará y te dará consejo... Pero claro, todas estas cosas buenas si el chico o la chica están por tí, porque sino, el amor es una real mierda. Y es que en la mayoría de mis casos con el amor han sido fracasos absolutos, pero no les culpo, porque tengo que reconocer que cuando me enamoro lo hago de verdad y me pongo un poco obsesionada con el chico: me lo imagino conmigo casándonos, teniendo dos hijas en una casa fabulosa, hasta teniendo relaciones sexuales... Y es que una mente adolescente le da por pensar este tipo de cosas, ¿o no?
Al llegar a la puerta del instituto no me encontré a nadie, y tuve que dirigirme a las escaleras que dirigían a la planta donde se encontraba el aula de 4ºB. Por el pasillo, yo pensando en mis cosas y en los labios carnosos y apetecibles de Fenn, me encontré a Marcos. Me dirigí corriendo hacia él para saludarle.


-Buenos días Marcos.-le dije mientras le ponía una sonrisa demasiado forzada, era por la mañana y lo que más me apetecía era dormir, no sonreír.
-Hola.-me respondió seco y con cara de pocos amigos.
-Esto...Marcos, ¿te ocurre algo?-le pregunté un poco preocupada por lo que le pasaba.
-No.-me volvió a responder de la misma forma que antes.
-Pues no se nota, porque parece que te ha sentado algo mal del desayuno por la carita que me llevas...-le dije ya un poco enfadada con él por esa actitud que mostraba.
-Estrella, no estoy de humor, lo que pasó el viernes no me sentó nada bien...-y dicho esto se dirigió al baño donde seguramente estarían los demás chicos.


Pero al dirigirme a la puerta del aula allí se encontraba Mario. ¿Por qué no estará con los demás chicos en el baño? ¿Y qué significa eso de que no le sentó nada bien lo del viernes?
Vale que era por la mañana y encima un lunes, pero es que no me estaba enterando nada en absoluto.
¿Qué podría haber sucedido el viernes? Hasta donde yo recuerdo es la movida que tuvieron Claudia y Ed, pero nada más porque luego vi que todos los chicos estaban bien entre ellos; sin embargo, Ed y Mario no se hablaban mucho...
Puede que sea eso, pero vamos, que ahora toca clase con Sócrates, y yo me lo paso genial con él, asique por el momento mejor olvidarlo y a otra cosa mariposa.


-Hola chicas.-las dije mientras que me sentaba en mi pupitre, y sacaba los libros de matemáticas.
-Ey...
-Hola.

Fueron como muchos los saludos que me dirigieron Anna y Claudia, las demás ni se dirigieron a mí. ¿Se podía saber que les pasaba a todo el mundo hoy? Porque yo ya me estaba empezando a preocupar de verdad sobre lo que había podido pasar, y es que lo que más me extrañó fue que Anna no estuviese hablando con Halcón; ya que todos los días por las mañanas, al entrar al aula siempre la veía hablando animadamente con él. En cambio, ese día, estaba en silencio y contemplando la pizarra mientras que Sócrates explicaba la lección, algo que yo también tendría que haber hecho, pero en lo único que se podía concentrar mi cerebro era en lo que había podido pasar el viernes cuando yo me fui.

-Estrella, ya que estás tan concentrada en la clase, al menos podrías abrir el libro por la página en la que estamos, si es usted tan amable, claro está.-me dijo Sócrates con ironía.
-¿Eh?-respondí volviendo a la clase y dejando atrás mis pensamientos.-Si, por supuesto, losiento, pero es que es por la mañana...
-¡Anda mi madre!¡¿Y qué?!-me dijo con una mirada escéptica.-Bueno... Al menos, ¿tienes los deberes hechos?
-Si.-respondí.
-Pues venga, sal y haz el ejercicio nueve, el apartado c).-dijo mientras que me daba una tiza.
-¡Profe yo iba a hacer ese! ¡Y te lo había pedido antes!-dijo una de las "tontas" de la clase, llamada Noelia, pero era más conocida por el nombre de: "la Noe rexulona", que además era la mejor amiguita de Vanesa...
-Pues tú haces el apartado d) y, ¡a callar!-respondió Sócrates.

Creo que por esos momentos que tenía el profe, era por lo que me caía tan bien y me parecía un gran profesor. Incluso a Claudia y a mí aveces, pensamos incluso que es atractivo, algo que las demás no lo piensan ni borrachas ya que Sócrates ya tiene sus añitos... Y sus algunas que otras canas en el pelo y arruguillas en los ojos. Pero aún así cuando apunta la lección en la pizarra y se agacha no puedo evitar mirarle el trasero, aunque no lo tiene muy bien porque está un pelín caído, no puedo evitar mirarlo, y creo que las demás de las chicas de clase les pasa igual, y es que nuestras mentes adolescentes no pueden evitar cosas de este estilo.
Mientras que ya terminaba de copiar el ejercicio en la pizarra oí a lo lejos a Noe decir: "y encima se creerá guay por hacer el ejercicio que yo iba a hacer" y a continuación unas risas agudas y gritonas me dejaron sorda. Me di la vuelta y pude ver a Noe que me miraba con superioridad, y sus amigas alrededor suya aún soltando alguna risita aguda.

-Muy bien Estrella, lo tienes bien, ya te puedes sentar.-me dijo Sócrates comprobando en el libro que el resultado era el que me daba a mí.
-Vale, pero antes quiero decir que Noelia, si tienes algo que decirme que sea a la cara, ¿entendido?-pensé, pero lo único que pude decir fue: "De acuerdo".

Si fuese un poco más lanzada y menos tímida, de verdad que lo hubiese dicho, pero como no soy así, me lo tuve que callar y gritarlo en mi interior deseando que Noelia lo pudiese oír telepáticamente, algo que dudaba mucho que podía hacer, ya que ni siquiera ella sabría lo que significaba.

-Chicas, luego quiero hablar con todas vosotras, ¿vale?-las pregunté dirigiéndome a todas.

Estaba harta de no saber lo que había sucedido para que ahora todas ellas estuviesen así, incluyendo a los chicos claro, ¿por qué tenían que dejar de lado a Mario en clase?
Cada minuto que pasaba me preguntaba más y más cosas de porqué todo estaba así, de esa forma, haciéndome suposiciones y conjeturas de lo ocurrido. Pero eso ya se acabó al terminar la clase. Mario y Patricia entraron rápidamente al ver que Sócrates había terminado la clase, y se vino donde estábamos nosotras y se puso a charlar un poco con ella, aunque en sus miradas había un brillo especial, que antes no había.  Me dirigí hacia las demás, y la primera que se dirigió a mí fue Sandra.

-A ver, ¿de qué quieres hablar?-me preguntó, mientras que cruzaba los brazos.
-Pues, no sé, ¿de porqué estáis así por ejemplo?-dije un poco enfadada, en ese momento pensé que este era un buen momento de encender la música chill-out.
-Pues porque sois unas exageradas.-dijo Marcos pasando el brazo por la cintura de Sandra.
-¿Ellas? Pero si sois vosotros que no tenéis corazón.-respondió Mario dirigiendo una mirada feroz a los chicos.
-Mira quién fue a hablar, el chico que nunca a tenido una relación seria.-dijo Sandra mirando a Patricia.
-¡Bueno, parar ya!, ¿alguien quiere decirme lo que pasó el viernes para que ahora esteis así?-dije alzando la voz para hacerme oír.
-Vale, lo explico yo.-respondió Anna.-Cuando te marchaste Claudia recibió una llamada de Ed...
-Hola chavales, ¿qué tal?-dijo Fenn al entrar al aula y chocando la mano con Halcón.
-Shhh, calla, que Anna está contando a Estrella lo que pasó cuando ella se fue el viernes a su casa.-dijo Claudia.
-Ah, bueno, pues losiento.-dijo mientras que me dirigía una de sus típicas sonrisas blancas.
-A ver, ¿por dónde me había quedado?-continuó Anna.-Ah, si, pues que Ed llamó a Claudia diciéndola que lo sentía muchísimo, que no lo volvería a hacer más, que él la quiere mucho, y que deberían de hacer como si nada de eso hubiese ocurrido. Bueno, mientras que mantenían esa conversación Mario se enteró y cogió el móvil de Claudia diciéndole a Ed que no tenía ningún derecho a decirle ahora esto a Claudia después de lo que había pasado, y que nunca debería de haber puesto de ejemplo en su, y recito las palabras exactas de Mario: "mierda de prueba", a Patricia porque él está por ella, bueno, él no dijo que estaba por ella, dijo:  "es una chica muy especial para mí y sabes muy bien porqué" , en resumen los demás chicos se enfadaron con Mario por decirle eso a Ed, que todo el mundo tenía que tener segundas oportunidades en la vida y cosas de ese estilo, pero como Sandra y Lucía también pensaban que esa tontería era verdad ahora están enfadadas con nosotras.
-A ver, ¿entonces ahora están están enfadados contigo-dije refiriéndome a Anna-, con Patricia, Claudia y Mario ellos?-dije señalando a Ed, a Fenn, a Halcón, a Marcos y a Sandra.
-Sí, y Lucía también va conmigo.-aclaró Sandra.
-Vale...-dije pensando en una pregunta que esperaba que no me la formulasen: ¿con quién tengo que ir?

Me aparté de ellos dirigiéndome al pasillo pero el profesor de educación física había llegado, ¿pero por qué? Hoy no tocaba chándal, sino uniforme, además teníamos lengua en ese momento.

-Profe, ¿ qué haces aquí?-pregunté confusa.
-Pues que las profesoras de lengua han tenido hoy una excursión con los de 2º, asique podéis hablar, pero en bajito.-dijo, pero sabía que eso no sería posible, nunca lo es...

Vi que toda la pandilla se dirigía hacia mí, mientras que Mario, Fenn y Patricia salían del aula.
La única que se dirigió hacia mí, fue quién me contó todo lo sucedido: Anna.

-Bueno, Estrellita, creo que deberías saber que esta discusión es en serio, y que deberías de tomar un camino.
-¿Qué?-respondí.
-A ver, que decidas con qué grupo quieres estar, con ellos o nosotras.-me dijo Claudia.

Pero yo estaba lo suficiente nerviosa como para seguir sin responder aunque me lo repitiesen mil veces mas, y es que a la primera lo había entendido, pero me negaba a entenderlo. ¿Escoger uno de los dos grupos? ¿No había uno intermedio? Esto de elegir no era lo mío, y ni lo sigue siendo, pero debía de escoger, ¿pero a quién? ¿Qué criterios tomo para decidirme? ¿Lo hago a pinto, pinto, gorgorito? Pero mi decisión tendría un cambio importante en el futuro con la amistades... Lo único que deseaba en ese instante era poder elegir la opción correcta.

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