Todavía alejada de Fenn podía oler su aroma, y sentir sus dulces labios en mi mejilla aunque ya hubiese pasado hace un buen rato. Mi cabeza daba vueltas por todo lo que me estaba sucediendo, y es que lo más sorprendente era que por fín estaba teniendo suerte con el amor, algo que antes no me sucedía. Sino todo lo contrario, tenía una mala suerte... Sobre todo con el chico de 1º de la E.S.O. pero eso ahora no importaba, tenía que olvidar el pasado y centrarme en el presente.
-¿Estás bien? Te veo un poco distraída, por decirlo de alguna manera...-me dijo Fenn que se puso a andar a mi lado.
Estábamos subiendo al Robledal, os explico: donde yo vivía era un pueblo dividido en urbanizaciones, y una de ellas era el Robledal donde vivían Fenn, Halcón y Ed. Para llegar hasta el Roble, que es así como lo solíamos llamar, teníamos que subir una cuesta de la que en dos minutos estabas rendido, y no te quedaban fuerzas; pero en verano, cuando hace ese típico calor del que al salir a la calle te viene una oleada y no puedes parar de abanicarte, aunque sea con la mano, era mucho peor, como si aquello fuese un castigo. Ese viernes tuvimos la suerte de que aunque hacía calor, y tenía que estar uno en manga corta, de vez en cuando había un vientecillo que nos refrescaba, aunque fuese muy leve. Pero aquello nos servía de alguna manera para poder seguir adelante en la cuesta, hasta llegar a un parque que hay antes de llegar al Roble, donde había sugerido Lucía que fuésemos, ya que en el parque de Patri nos estábamos empezando a aburrir.
-No...Solo estoy cansada de andar, esta ha sido la primera semana de instituto, y yo que estaba acostumbrada a levantarme todos los días a las once y media o así, estoy hecha polvo como comprenderás.-aunque no le mentí, esas razones no eran las únicas de que yo estuviese "distraída" como dijo Fenn.
-Ah, bueno, en ese caso no tengo de qué preocuparme, ¿eh?-dijo y al instante me acercó a él en un abrazo fuerte y reconfortante pero rápido, con el que me llené de energías suficientes para llegar al parque.
-¡¡Ehh!!¡Parejita!¡Ir a un hotel, que aquí hay gente!-nos gritó Sandra y Patricia.
-¡Os queréis callar!-la grité apartándome más de Fenn, y sonrojada como un tomate, ¡me moría de la vergüenza!
-Claro, nos tenemos que callar porque les estamos interrumpiendo que se están confesando que...-no pudo continuar porque fui corriendo hacia ella para callarle la boca con la mano.
-Tía, joder...No sé para qué os cuento nada, si luego lo vais soltando a los cuatro vientos...-le dije mientras que le quitaba la mano de su boca con la esperanza que no volviese a continuar la frase.
-A ver, que nunca lo diríamos, solo lo hacemos para divertirnos un poco, pero nada más.-me dijo Patri intentándome tranquilizar, algo que yo dudaba mucho que podría hacer.
-Eso, Estrellita, solamente lo hacemos para que todos pasemos un rato de risas y diversión.-me dijo Sandra apoyando su brazo alrededor de mi cuello.
-Bueeeno, vale, pero porfavor no lo hagáis más, porque al final se va a enterar de que yo...-Lucía que también estaba escuchando la conversación me tapó la boca antes de que yo dijese "estoy locamente enamorada de él".
-Hola chicas, ¿ya habéis solucionado vuestros problemas, y esas cosas?-dijo Fenn acercándose detrás de mí. Menos mal que Lucía me tapó la boca, que sino...
-Si, claro, no hay ningún problema, tooodo solucionado.-respondió Lucía con voz nerviosa.
-Bueno, ya hemos llegado al parque y me muero de sed, ¿me acompañáis a beber agua a la fuente de allí?-dijo Patricia cogiendo a Lucía y a Sandra por la mano arrastrándolas hasta la fuente; estaba claro que sus intenciones eran que yo me quedase sola con Fenn, pero cada vez me ponía más y más nerviosa sin saber decir nada coherente.
Fenn se rió al verme, su risa me estremeció, ¿se reía de mí?
-¿De qué te ríes?-le pregunté a la defensiva.
-¿Yo? Denada, solo que cuando me pongo...-¡ay madre!-Nervioso me entra la risa nerviosa.-¡fiú! Menos mal, si es que...¡Qué mal pensada que soy! Creo que ya sé porqué me pusieron el nombre de S.M.
Ahora era yo la que se puso a reír a carcajada limpia, por haber pensado eso de Fenn, no digais que vosotros no lo hubieseis hecho, ¿no? Además dejó en el aire la frase justamente cuando dijo "me pongo" y luego continuó, pero lo hizo asique es normal que una adolescente como lo soy yo, piense así, ¿no? Porfavor, decirme que sí, y que luego todo esto de mayor se me pasará, que no me puedo creer que hasta cuando tenga hijos me sigan llamando S.M.
-Y bueno, ahora, ¿de qué te ríes tú?-me preguntó sorprendido Fenn, aunque yo no podía parar de reir, hice un esfuerzo en contenerme la risa y poder hablar con él sin que me saliese otra vez la risa de rata haciendo el amor, como decían mis amigas...
-Por tonterías mías, y pensamientos que no tienen que ver con lo que hablamos.-le dije sonrriéndole, mirando sus brillantes ojos.
-¿Y cuales son tus pensamientos? Si se pueden saber, claro.-dicho esto nos sentamos en un banco.
En frente de él había unos columpios donde Anna y Halcón se columpiaban levemente y no paraban de sonrreirse mutuamente, a la derecha del banco había un tobogán donde arriba se podía estar hablando tranquilamente como lo hacían Sandra y Marcos. Me tenía que acordar de preguntarle luego a Sandra si había algo entre Marcos y ella, jamás los había visto así de cerca. Patricia, Claudia y Lucía hablaban animádamente mientras que Ed y Mario casi ni se dirigían la palabra.
-¿Mis pensamientos? Unos de S.M.-le dije mientras que al instante me arrepentí de haberlo dicho.
-¿S.M.? Son las iniciales de...-me dijo para que yo le contestase, pero tenía claro que no le podía decir el verdadero significado: Salida Mental...
-Esto...Pues...La verdad, es que significa...Superdotada Mental.-le dije con voz temblorosa, no se me había ocurrido nada mejor...
-¿A si? Qué raro, creía recordar que Claudia me dijo que eso significaba Salida Mental.-me dijo estirándose y poniéndose cómodo mientras que esbozaba una gran sonrisa de superioridad.
-Bueno...-le tenía que decir la verdad, sino nunca confiaría en mí.-Claudia te lo dijo bien, ese es el verdadero significado.-le dije arrepentida, agachando la cabeza por miedo a lo que me respondiera.
-Estrella.-me dijo cogiéndome de la barbilla y haciendo que le mirase directamente a sus ojos, eran preciosos, y cada vez que me tocaba una oleada de escalofríos me recorrían el cuerpo.-Tranquila, ¿vale? Solamente es un apodo que te pusieron, pero que sepas que no eres tan S.M. como Mario, ahí donde le ves aunque parezca un chico de lo más educado y que no habla de sexo, te equivocas, es todo lo contrario, y...
-Bueno, no presumas tanto, porque seguro que tú también eres como él.-le dije acomodándome yo también en el banco y alejándome un poco de Fenn, me ponía muy nerviosa al estar a su lado, y más cuando me tocaba.
Fenn se rió tanto que todos se giraron para mirarle, y Anna aprovechó para mirarme y guiñarme el ojo, como queriéndome decir "muy bien por ligar con Fenn, además hacerle reír eso suma puntos para enamorar a un chico" Seguro que eso era lo que estaría pensando en ese momento. Yo también me uní a la risa de Fenn, me resultaba contagiosa, pero todos se nos quedaron mirando extrañados, y eso hizo que me riera aún más, pero Fenn paró ya de reír, y creía que yo también debería de haberlo hecho, pero no podía parar, hasta el punto en que ya me callé la risa porque todos me observaban como antes a Fenn.
-Lo siento.-dije todavía con una risilla que se me escapaba.
-¿Por qué? Es muy bueno reir.-me dijo Fenn, haciendo que los demás volvieran a sus conversaciones.-Además, Estrella, me gustan las chicas que se ríen.-me dijo haciendo que un nuevo escalofrío me recorriera todo el cuerpo.
-Ya...Oye, ¿por qué Mario y Ed y casi ni se hablan?-dije intentando cambiar de conversación.
-Bueno, pues porque a Mario no le ha gustado nada que utilizase para su prueba a Patricia.-dijo decepcionado, seguramente porque cambié el tema de conversación.
-¿Entonces Mario está por Patri?-le pregunté sorprendida.
-A ver, no es que esté locamente enamorado de ella.-eso me sonaba...-sino que le parece una tía interesante y le gustaría que fuese su novia.
-Jo...-dije decepcionada.-¿Él se ha enamorado alguna vez?
-Pues la verdad...No, y creo que la chica que lo enamore debe de ser una gran chica, porque para enamorar a un picaflor como él... Es muy difícil.-dijo acariciándose la muñequera que llevaba puesta.
-Bueno, ¿qué tal está tú muñeca?-le dije.
-Bien, es que mi hermano cuando se pone pesado y a jugar conmigo lo hace muy enserio, pero en el fondo no lo hace con maldad, solo tiene siete años, creo que no lo hizo a propósito para hacerme daño...¿No?-dijo levantando una ceja.
-Bueno, quién sabe, alomejor, va de niño bueno, y luego es un psicópata que su único objetivo es asesinarte.
-Gracias Estrella me has tranquilizado mucho.-dijo irónico.
-Denada, es un placer.-le dije esbozando una gran sonrisa.-Bueno, y además tendrás que hacer los deberes y eso, porque tu eres diestro, ¿no?
-Si... Pero como hay por ahí algún tonto que otro le puedo chantajear para que me hagan los deberes.-me quedé sorprendidísima al escuchar esto, no podía creer que él fuese el típico vago, que no hace ni el huevo...
-Ya...-dije con cara de "por qué me tendré que haber enamorado de un tío vago..."
-Estrella, que es una broma, los haré yo, y más que nada porque mi madre me obliga, me dice que no quiere que sea el típico chico que luego vive con sus padres hasta los cuarenta.-me dijo levantándose.
-¿Qué pasa?-le dije confundida.
-Bueno, pues que tú tienes que estar en tu casa a las nueve o así, ¿no?
-Sí.-le respondí mientras que ya lo empezaba a comprender.
-Bueno, pues vamos bajando, porque no quiero que lleguéis tarde.-me dijo extendiendo su mano para que me levantase.
-Vale, ¿pero tus padres no te van a regañar?-le pregunté mientras que me levantaba ayudándome de su mano fuerte y suave.
-No, tranquila, me han dicho que puedo llegar a la hora que quiere, siempre y cuando no sea después de las doce de la noche.-dijo mientras que bajábamos juntos la cuesta, donde los demás también se bajaban, excepto Halcón y Ed que se despidieron de nosotros y se fueron a sus respectivas casas.
-Bueno...Voy a hablar con Sandra de un asuntillo, ¿vale?-le dije mientras que le tocaba su hombro y comprobando que estaba fuerte.
-Vale.-dijo sonriéndome y acariciando mi mano que tenía apoyada en su hombro, Fenn me hacía que cada roce suyo se me pusiera la carne de gallina.
-¡¡Sandra!!-la llamé mientras que me acercaba a ella, y como era de esperar estaba conversando con Marcos.-¿Puedo hablar contigo a solas?-lo último lo dije mirando a Marcos con una sonrisa.
-¡Vale, nena ya me voy! Y Sandra, no me heches de menos.-le dijo mientras que yo me quedé petrificada de la sorpresa.
-Sandra, vamos a ver, ¿estás saliendo con Marcos?-la dije sin seguir creyéndome lo que acababa oír de Marcos.
-¡¡No!! Eso es lo que me gustaría, pero no.-dijo con tranquilidad y serenidad, mostrando que ella nunca perdía los nervios.
-¿Qué? Y entonces porque no habéis parado de hablar entre vosotros dos y no estar separados ni un solo segundo, y ¡Qué coño! ¡Lo que te acaba de decir! "Sandra no me heches de menos".-dije imitando la voz de Marcos y poniendo morritos como si fuera un chico ligón.
Sandra se puso a partirse de risa, mientras que las chicas venían y dejaban a Marcos, Mario y Fenn hablando animadamente. Seguía sin poder creer que no estén saliendo ni nada de eso Sandra y Marcos, para mi opinión creo que se gustan mutuamente y además los dos saben que se gustan pero no lo dicen por miedo de hablar del tema, bueno, o almenos eso es lo que pienso yo...
-Tía, no estamos saliendo, pero estamos a gusto el uno con el otro.-dijo Sandra.
-¡¡Uy!! ¡Aquí hay rollo!-dijo Patri mientras que se ponía a mi lado.
-¡¡Ya verás como dentro de na' y menos os estais morreando a la salida del colegio!!-gritó Claudia.
-¡Tía, calla, que aver si se van a enterar!-dijo Sandra.
-Si ya os estoy viéndoos hasta meteros mano y todo.-dijo Anna, mientras que todas nos reímos incluso Sandra que estaba un poco a la defensiva porque se negaba a creer que lo que decíamos era la verdad.
-Bueno, Sandra, me tengo que ir ya, dame un beso, ligona.-dijo Lucía, y luego se despidió de las demás y de los chicos, mientras que nosotras seguimos hablando hasta llegar al parque de Patri.
Me acordé que antes había visto a Claudia distinta con Ed, y es que con lo que había pasado esa tarde no era de extrañar que ella estuviese así, y de verdad que me sentía muy identificada con ella. Porque el dolor que una siente al saber que un chico está jugando contigo o que simplemente te rechaza porque no eres su tipo, ese dolor es parecido al fuego que te consume por dentro y una agonía inmensa con impotencia por no poder hacer nada al respecto, y lo único que te sale en esos momentos para desahogarse una es llorar, llorar hasta que no queden lágrimas en los ojos, porque es inevitable en esos momentos no hacerlo. Y ese dolor de verdad que no es plato de buen gusto, y que no se lo recomiendo a nadie. Y sabía que debía hablar con ella, porque necesitaba desahogarse con alguien y que no fuese llorando, sino charlando apaciguadamente.
Me acerqué hasta ella y me senté a su lado. Noté que una lagrima le recorría su pálida piel.
-Tranquila.-la dije mientras la abrazaba.
-Es que no puedo comprenderlo-dijo apartándose un poco de mí-.De verdad que no puedo, yo que soy una chica que soy libre, y que paso de chicos, no puedo enamorarme, ahora no.
-Bueno, el amor es así, no llama a la puerta, y menos a las chicas que nunca se han enamorado antes, pero bueno, si te digo un consejo que me dijo Patri cuando yo estaba enamorada por un tío que no lo estaba por mí, es que no te hagas ilusiones nunca, porque hasta el chico del que estamos enamoradas, nos podrá decepcionar alguna vez.-le dije mientras que me levantaba debía irme ya.
-Gracias Estrellita.-me dijo incorporándose también y dándome un abrazo.
-Bueno, daros por besados y besadas, que me tengo que ir ya, ¡adiós!-dije mientras que me despedí con la mano dirigiéndome a la calle donde se encontraba mi casa.
-Espera Estrella.-dijo Fenn mientras que venía corriendo donde me yo encontraba.
-¿Qué pasa?-dije sorprendida.
-Bueno, pues que te acompaño a tu casa.-me dijo.
¡¡Qué fuerte!! Aunque parezca extraño nunca antes un chico me había acompañado hasta mi casa, aunque lo primero que pensé cuando me dijo aquello fue: "qué típico...podría ser más original, pero bueno Estrella para ser tú esto esta muy bien y no debes quejarte" Mis pensamientos expresados en su naturaleza más pura... ¡Qué paridas!...
Al llegar a la puerta de mi casa me quedé mirando sus ojos brillantes a la luz de las farolas que iluminaban las calles. No sabía que hacer en ese momento, y una pregunta no paraba de rondar mi mente, ¿él estaba por mí? ¿O solo lo hacía porque era su mejor amiga? Sandra y Marcos están muy juntos y todo eso y solo son mejores amigos, nada más, alomejor Fenn y yo eramos eso también.
Me quedé helada cuando Fenn me sonrió con su dentadura blanca y perfecta y acariciándome con su mano mi brazo, y acercándose cada vez más y más hacia mí. Yo inmovilizada estaba rígida como una piedra, cuando al instante me di cuenta que sus labios se estaban dirigiendo a mi boca, ¿pero no se debe decir primero que se quiere a la otra persona y luego besarse?
Rápidamente, acerqué mis labios a su mejilla, antes de que él pudiese darme un beso.
-Esto...Hasta el lunes Fenn.-le dije mientras me dirigía al interior de mi casa.
Pude observar que Fenn se quedó allí sonrriéndo y acariciando con suavidad su mejilla donde yo había depositado un beso tierno y nervioso. La sonrisa que tenía Fenn se debía al nerviosismo que le recorría su cuerpo, y es que él hubiese querido otro tipo de despedida, pero por el momento era suficiente. Aunque yo no se lo iba a poner tan fácil como él había esperado, y esque en el parque de Patri al irme yo, sucedería algo inesperado que tendría consecuencias entre la amistad y el amor en la pandilla...
LO ADORO.
Quedada con la pandilla 2.
No me lo podía creer, Fenn no estaba allí, todos, pero todos estábamos reunidos en el parque de Patri hablando entre nosotros exceptuando a Fenn. Y empezaba a dudar cada segundo que pasaba a que viniese. Mi nerviosismo y mi enfado también iban aumentando con los pasos de los segundos. Pero nada, no venía.
-¿Estás bien?-me preguntó Ed, al acercarse a mí.
-¿Eh? Sí, estoy bien, tranquilo.-le dije intentándo sonrreirle, algo que me resultaba muy difícil en esos momentos.
-Pues creo que eso no es así... Vamos, te veo triste, y se te nota a leguas además.-dijo acercándose a mí.
-Ya bueno, problemas con mis padres, nada más.-mentí.
-Bueno, si necesitas ayuda no dudes en venir a mí.-me dijo sonrriéndome con su piel pálida como la nieve.
-Vale, y bueno, lo mismo digo, que si necesitas ayuda, no dudes en venir a mí.-dije imitando su voz.-Por ejemplo con chicas, con chicas góticas, con una amiga mía, nosé, por ejemplo...
-Lo tendré en cuenta, pero quiero decirte, que Claudia no es la chica que me interesa.-me dijo sonrriéndome acercándose cada vez más hacia mí.
Me quedé elada al escuchar eso...¿Era una insinuación? ¿No? Pero eso no podía ser, él no me gustaba para nada, además Claudia está locamente enamorada por primera vez de Ed, y yo no podía meterme en medio de los dos. ¡Pero esque Ed es el que estaba haciendo que me metiese entre los dos! ¿Y yo qué podía hacer?, si era la primera vez en mi vida que me ocurría algo así, si yo como mucho le he gustado a un chico, y na' más, que no me metía antes en estos líos amorosos. Pero como tengo un don de meterme en problemas, me tenía que ocurrir esto a mí...¡Qué suerte la mía!...
-¿Pero no te gusta Claudia?, si es super guapa, y gótica, ¡como tú!-le dije intentando convencerme a mi misma que eso no me podía estar sucediendo.
-Bueno, hay que reconocer que está bastante bien, y que al principio fue ella la que me atrajo, pero ese punto de locura que tiene ella no me gusta, aunque sea gótica.-me dijo.
-¿¡Qué?! ¿Pero por qué? Además ¡¡yo soy una chica muy loca! ¡¡Estoy loquísima, que cuando hay piscina salgo a la calle en invierno en manga corta!!-le dije saltando, imitando que estaba tan loca como le acababa de decir.
-Pero, Estrella, te voy a decir unas cuantas cosas claras, yo soy el típico chico que le gustan varias a la vez, y que solo me conformo con lo mejor, y que una de las chicas que me gustan de aquí son Claudia, Patricia, y tú. Y estoy a la espera de que algunas de vosotras me corresponda.-dijo peinándose con sus blancas panos su pelo negro como los cuervos.
Me quedé estupefacta cuando me soltó eso. Y esque por lo visto él aparentaba otra cosa por fuera, pero cuando le ibas conociendo ibas descubriendo como era de verdad por dentro. Y yo no me podía quedar de brazos cruzados ante lo que me dijo, debía contarselo primero a Claudia y después a las demás, porque esto no podía callármelo.
-Bueno, ¿pues sabes qué?, Ed. Voy a contárselo a Claudia esto que me acabas de decir.-dije dirigiéndome a donde se encontraban Claudia, Anna, Sandra, Patri, Lucía, Marcos, Mario y Halcón.
Noté que Sandra y Marcos estaban muy cerca el uno del otro, demasiado cerca para mi opinión. A lo mejor me había perdido mucho de la conversación que estaban manteniendo, y podía que ahora fuesen novios, ¿no? En todo caso, debía de decirlas lo sucedido con Ed, pero puede que Claudia se lo tomase mal, muy mal, porque conociéndola ella tenía muy mala leche, sobre todo con el tema de los chicos. Pero tenía que contarselo, aunque empecé a dudar si debía contárselo o no. ¿Y si primero se lo decía a Patricia y que luego ella me dijese lo que era mejor? Sí, creo que eso sería lo correcto.
-Oye Patri, ¿puedo hablar contigo a solas un momentito, plis?-dije intentando no mirar a Ed que me había seguido y que se encontraba justamente a mi lado, rozando su brazo con el mío.
-Sí, claro.-me dijo acercándose a mí, y dirigiéndonos a la parte de arriba del tobogán donde nadie nos podía escuchar.-Bueno, tú me diras, ¿qué pasa?
-Esto... Aver por donde empiezo...
-Por el principio.-dijo sonrriéndome, pero al ver que yo no sonrreía se le borró de la cara la sonrrisa.
-Como has podido obserbar antes, Ed y yo hemos estado hablando.-dije intentándo que mi músiquilla chill-out estuviese al volumen máximo, porque estaba demasiado nerviosa.
-Sí, le he dicho a Claudia que se relajase, porque se estaba poniendo un poco celosilla.
-Estupendo...-dije con voz apagada.
-¿Por qué? A ver, ¿qué te ha dicho Ed?-me preguntó esta vez más interesada por saberlo.
-Pues, que él es el típico chico que le gustan varias a la vez, y que si pica alguna la caña genial para él, pero que solo escoge lo mejor, y que entre las chicas que le gustan en este momento son: Claudia, tú y yo.-dije de corrido, pero Patricia me había entendido perfectamente con la cara de sorpresa que puso, haciéndo como si sus ojos se iban a desorbitar.
-¡¡QUÉ!!-más alto no podría haberlo gritado Patricia.
-¡Tía callate!-dije intentando que bajase el tono de voz.
-¡¿Como qué me calle?! Que ese gilipollas está haciendo sufrir a Claudia, y encima ella es la primera vez que se enamora de un chico, ¡¿Cómo coño quieres qué me calle?!-dijo más bajo que la última vez, pero aún seguía gritando, y la música chill-out que había dentro de mí, había desaparecido completamente porque todo mi cuerpo desbordaba nerviosismo: entre que Fenn no estaba, Ed estaba por tres chicas a la vez y que Patri iba a hacer que se enterase Claudia, ¡eso era un caos!
-¡¡Quieres parar de gitar!!-dije gritando ahora yo.
-¡Pues tú tampoco grites!-me miró escéptica.-Si tú no gritas, yo no girto, venga, que te lo prometo.
-Vale.-dije con un suspiro.-A ver, ¿deberíamos contárselo a Claudia?-le pregunté sin rodeos.
-Pues creo que sí, aunque se va a poner hecha un basilisco cuando se entere de todo esto...-me dijo Patricia bajando por el tobogán y dirigiéndose donde se encontraban toda la pandilla, excepto Fenn, bueno, a decir verdad con todo lo que estaba pasando me había olvidado de él completamente, aunque en ese instante volvió a mi mente e incluso su perfume.
-¿Pero qué os pasa chicas?-nos preguntó Marcos que seguía estando muy cerca de Sandra, luego debía preguntarla qué me había perdido para que llos dos estubiesen tan juntos.
Mientras tanto Anna estaba hablando con Halcón, y la noté ese brillo en los ojos que se le ponen a uno cuando está enamorado de alguien, a Anna y lo más sorprendente que a Halcón también, ¿pero él no era un alma libre, como me había contado Fenn? Alomejor era un indicio de que Anna puede enamorar hasta a una serpiente, y esque ella era una chica muy guapa y con una melena rizada que volvía loco a cualquier chico, como en este caso a Halcón, que cada vez sin que él se diese cuenta los dos estaban más juntos y no paraban de hablar y reírse. Una punzada me atravesó el estomago, ¿eran celos? Podían ser, porque ver a tus amigas que están tan felices con los chicos que les gustan y que les va bien, eso me jodía un poco, ya que yo ni siquiera estaba al lado de Fenn. ¿Por qué no había venido todavía? Seguro, que ya ni siquiera iba a venir, eran las siete, y aunque a mí me dejaban hasta las nueve, y aún había sol, tenía la sensación de que no iba a venir.
-Sí.-dije.
-No.-me contradijo Patricia con el tono de voz cabreado, y esque no era de extrañar, yo también estaba enafadada aunque no lo pareciese.
-¿Y eso?-preguntó esta vez Lucía, que no era la única que no tenía al lado a Juan, su amor desde 2º de la E.S.O. pero Lucía no paraba de hablar con él con el móvil, para convencerle que se viniese con nosotros, pero según lo que nos contaba Lucía él prefería quedar a solas sólo con ella.
-Pues que Ed está por Claudia, Patri y por mí.-dije esta vez ya más enfadada.
-Tu eres tonta.-me dijo Patricia hechándome una mirada fulminadora queriéndo decirme que no debía haberlo soltado tan a la ligera, y esque debía de haberlo dicho más sutilmente.
-¿Qué?-dijo Claudia con la voz quebrada, y empezándose a humedecer los ojos, llenándolos de lágrimas, haciendo que el rimel negro que llebaba se le corriese por sus mejillas pálidas y rojas por la rabia que le consumía por dentro.-Pero, ¿por qué?-casi no se le entendía nada, ya que sus lloros no le permitían hablar con claridad.
Esa reacción de Claudia nos sorprendió a todos e incluso a los chicos. Claudia, siempre que le contaba que me gustaba un chico y que había llorado por alguno porque éste no me quería, siempre se enfadaba conmigo, al no comprender porqué lloraba por un tío que no merecía la pena, y siempre me decía que jamás iba a llorar por un chico, pero creo que eso no iba a poder ser, porque en ese instante lo estaba haciendo: lloraba por tío, y encima con lo fuerte que es por dentro Claudia, nunca me la había imaginado llorando por un chico, y menos por ese, que todas creíamos que iban a tener un futuro juntos.
Todas las chicas, al ver llorar a Claudia, fuimos a abrazarla y a consolarla, porque no se merecía pasarlo mal. Mientras, los chicos que se quedaron con cara de asombro, fueron a hablar con Ed de qué coño estaba haciendo, y nose qué rollos más, porque no podía estar atenta a lo que decían, solo en evitar que no llorase más Claudia. Hasta que vino Ed e hizo que nos apartáramos porque quería a hablar con Claudia.
-¿Ahora que quieres, cerdo asqueroso?-dijo Claudia intentándo que no saliese ni una lágrima más por sus ojos.
-Bueno, quería confesaros a todas y a todos, que os he mentido.-nos dijo precisando cada palabra que iba diciendo.
-¿Como que nos has mentido?-preguntó Anna.
-Sí, os he mentido, y os pido de verdad perdón, y sobre todo a tí, Claudia, porque...
-¡¿Pero en qué nos has mentido?!-dije con impaciencia.
-Pues en que solamente hay una chica en mi corazón, y esa eres tú.-dijo Ed.
Todos nos sorpredimos, no nos esperábamos eso para nada, y yo la que menos. ¿Sería verdad esta vez lo que estaba contando o estaría volviendo a mentir? Esperaba que dijese la verdad.
-Bueno, yo...Nosé que decir, por un lado estoy furiosa de que me hallas mentido, y por otro lado estoy muy sorpredida de que yo te guste.-dijo Claudia.-Porque para qué nos vamos a engañar, estoy enamorada de tí por primera vez, y dicen que el amor lo puede todo, ¿no?-prosiguió, antes de hacer una breve pausa.-Y esque tendrás que volver a ganarte mi confianza, porque aunque ahora sepa que me quieres, tendrá que pasar un tiempo para que salgamos y todo eso que hacen las personas enamoradas.
-Claudia, como se nota que es la primera vez que te has enamorado.-dijo Sandra abalanzándose hacia ella y dandole un gran abrazo, que imitamos todas las chicas, diciendo:
-¡¡Burguer cangre burguer!!
Los chicos se quedaron un poco sorpredidos, pero luego ellos también se unieron, diciéndo lo mismo, haciendo que todos estuviesemos en contacto en un abrazo que fue interrumpido por un nuevo visitante. ¿Os lo podeis imaginar, no? Porque sino es así, ya os lo digo yo quién era ese visitante: Fenn.
-Hola, ¿me he perdido algo?-dijo acercándose hacia nosotros.
-¿Por qué has llegado tarde, tío?-le preguntó Mario.-¿Y eso?-dijo señalando la muñequera que llebaba puesta en la mano izquierda.
-Pues como bien has podido obserbar, me he abierto un poco la muñeca haciendo el tonto con mi hermano pequeño.-dijo mirándome con su resplandeciente sonrrisa, y su olor que volvía a oler y que me volvía loca.-Pero no es nada, tranquilos.
-Haciéndose el machito, ¿eh Estrellita?-me dijo al oído Anna.
-Bueno, ¿no me dais un beso de bienvenida?-preguntó Fenn.
-Sí, claro, y Estrella la primera.-dijo Claudia empujándome hacia delante junto con Patri.
-Os voy a matar.-las dije en voz baja para que no me oyese nadie.-Esto... na' dejalas, son tonterias que tienen.
-Ya,ya...-dijo Patricia.
Fenn se rió un poco, esperaba que no fuese de mí... Qué vergüenza...
-Bueno, hola.-dije tímida acercándome más a él, pudiendo oler más de cercá su ya conocido perfume.
-Hola Estrella, estás muy guapa.-dijo acercándose hacia mi mejilla acariciando sus labios en un tímido beso que le devolví en su mejilla notando lo suave que tenía la piel.
En ese momento seguro que estaría roja de vergüenza, porque esas experiencias tan intensas no las había vivido nunca antes. Todo era demasiado fuerte, y notaba que no estaba preparada para lo que me vendría después. Y esque lo que quedaba de tarde iba a dar mucho de sí. Y esta vez la suerte en el amor, nos iba a sonrreir esta vez a mis amigas y a mí.
-¿Estás bien?-me preguntó Ed, al acercarse a mí.
-¿Eh? Sí, estoy bien, tranquilo.-le dije intentándo sonrreirle, algo que me resultaba muy difícil en esos momentos.
-Pues creo que eso no es así... Vamos, te veo triste, y se te nota a leguas además.-dijo acercándose a mí.
-Ya bueno, problemas con mis padres, nada más.-mentí.
-Bueno, si necesitas ayuda no dudes en venir a mí.-me dijo sonrriéndome con su piel pálida como la nieve.
-Vale, y bueno, lo mismo digo, que si necesitas ayuda, no dudes en venir a mí.-dije imitando su voz.-Por ejemplo con chicas, con chicas góticas, con una amiga mía, nosé, por ejemplo...
-Lo tendré en cuenta, pero quiero decirte, que Claudia no es la chica que me interesa.-me dijo sonrriéndome acercándose cada vez más hacia mí.
Me quedé elada al escuchar eso...¿Era una insinuación? ¿No? Pero eso no podía ser, él no me gustaba para nada, además Claudia está locamente enamorada por primera vez de Ed, y yo no podía meterme en medio de los dos. ¡Pero esque Ed es el que estaba haciendo que me metiese entre los dos! ¿Y yo qué podía hacer?, si era la primera vez en mi vida que me ocurría algo así, si yo como mucho le he gustado a un chico, y na' más, que no me metía antes en estos líos amorosos. Pero como tengo un don de meterme en problemas, me tenía que ocurrir esto a mí...¡Qué suerte la mía!...
-¿Pero no te gusta Claudia?, si es super guapa, y gótica, ¡como tú!-le dije intentando convencerme a mi misma que eso no me podía estar sucediendo.
-Bueno, hay que reconocer que está bastante bien, y que al principio fue ella la que me atrajo, pero ese punto de locura que tiene ella no me gusta, aunque sea gótica.-me dijo.
-¿¡Qué?! ¿Pero por qué? Además ¡¡yo soy una chica muy loca! ¡¡Estoy loquísima, que cuando hay piscina salgo a la calle en invierno en manga corta!!-le dije saltando, imitando que estaba tan loca como le acababa de decir.
-Pero, Estrella, te voy a decir unas cuantas cosas claras, yo soy el típico chico que le gustan varias a la vez, y que solo me conformo con lo mejor, y que una de las chicas que me gustan de aquí son Claudia, Patricia, y tú. Y estoy a la espera de que algunas de vosotras me corresponda.-dijo peinándose con sus blancas panos su pelo negro como los cuervos.
Me quedé estupefacta cuando me soltó eso. Y esque por lo visto él aparentaba otra cosa por fuera, pero cuando le ibas conociendo ibas descubriendo como era de verdad por dentro. Y yo no me podía quedar de brazos cruzados ante lo que me dijo, debía contarselo primero a Claudia y después a las demás, porque esto no podía callármelo.
-Bueno, ¿pues sabes qué?, Ed. Voy a contárselo a Claudia esto que me acabas de decir.-dije dirigiéndome a donde se encontraban Claudia, Anna, Sandra, Patri, Lucía, Marcos, Mario y Halcón.
Noté que Sandra y Marcos estaban muy cerca el uno del otro, demasiado cerca para mi opinión. A lo mejor me había perdido mucho de la conversación que estaban manteniendo, y podía que ahora fuesen novios, ¿no? En todo caso, debía de decirlas lo sucedido con Ed, pero puede que Claudia se lo tomase mal, muy mal, porque conociéndola ella tenía muy mala leche, sobre todo con el tema de los chicos. Pero tenía que contarselo, aunque empecé a dudar si debía contárselo o no. ¿Y si primero se lo decía a Patricia y que luego ella me dijese lo que era mejor? Sí, creo que eso sería lo correcto.
-Oye Patri, ¿puedo hablar contigo a solas un momentito, plis?-dije intentando no mirar a Ed que me había seguido y que se encontraba justamente a mi lado, rozando su brazo con el mío.
-Sí, claro.-me dijo acercándose a mí, y dirigiéndonos a la parte de arriba del tobogán donde nadie nos podía escuchar.-Bueno, tú me diras, ¿qué pasa?
-Esto... Aver por donde empiezo...
-Por el principio.-dijo sonrriéndome, pero al ver que yo no sonrreía se le borró de la cara la sonrrisa.
-Como has podido obserbar antes, Ed y yo hemos estado hablando.-dije intentándo que mi músiquilla chill-out estuviese al volumen máximo, porque estaba demasiado nerviosa.
-Sí, le he dicho a Claudia que se relajase, porque se estaba poniendo un poco celosilla.
-Estupendo...-dije con voz apagada.
-¿Por qué? A ver, ¿qué te ha dicho Ed?-me preguntó esta vez más interesada por saberlo.
-Pues, que él es el típico chico que le gustan varias a la vez, y que si pica alguna la caña genial para él, pero que solo escoge lo mejor, y que entre las chicas que le gustan en este momento son: Claudia, tú y yo.-dije de corrido, pero Patricia me había entendido perfectamente con la cara de sorpresa que puso, haciéndo como si sus ojos se iban a desorbitar.
-¡¡QUÉ!!-más alto no podría haberlo gritado Patricia.
-¡Tía callate!-dije intentando que bajase el tono de voz.
-¡¿Como qué me calle?! Que ese gilipollas está haciendo sufrir a Claudia, y encima ella es la primera vez que se enamora de un chico, ¡¿Cómo coño quieres qué me calle?!-dijo más bajo que la última vez, pero aún seguía gritando, y la música chill-out que había dentro de mí, había desaparecido completamente porque todo mi cuerpo desbordaba nerviosismo: entre que Fenn no estaba, Ed estaba por tres chicas a la vez y que Patri iba a hacer que se enterase Claudia, ¡eso era un caos!
-¡¡Quieres parar de gitar!!-dije gritando ahora yo.
-¡Pues tú tampoco grites!-me miró escéptica.-Si tú no gritas, yo no girto, venga, que te lo prometo.
-Vale.-dije con un suspiro.-A ver, ¿deberíamos contárselo a Claudia?-le pregunté sin rodeos.
-Pues creo que sí, aunque se va a poner hecha un basilisco cuando se entere de todo esto...-me dijo Patricia bajando por el tobogán y dirigiéndose donde se encontraban toda la pandilla, excepto Fenn, bueno, a decir verdad con todo lo que estaba pasando me había olvidado de él completamente, aunque en ese instante volvió a mi mente e incluso su perfume.
-¿Pero qué os pasa chicas?-nos preguntó Marcos que seguía estando muy cerca de Sandra, luego debía preguntarla qué me había perdido para que llos dos estubiesen tan juntos.
Mientras tanto Anna estaba hablando con Halcón, y la noté ese brillo en los ojos que se le ponen a uno cuando está enamorado de alguien, a Anna y lo más sorprendente que a Halcón también, ¿pero él no era un alma libre, como me había contado Fenn? Alomejor era un indicio de que Anna puede enamorar hasta a una serpiente, y esque ella era una chica muy guapa y con una melena rizada que volvía loco a cualquier chico, como en este caso a Halcón, que cada vez sin que él se diese cuenta los dos estaban más juntos y no paraban de hablar y reírse. Una punzada me atravesó el estomago, ¿eran celos? Podían ser, porque ver a tus amigas que están tan felices con los chicos que les gustan y que les va bien, eso me jodía un poco, ya que yo ni siquiera estaba al lado de Fenn. ¿Por qué no había venido todavía? Seguro, que ya ni siquiera iba a venir, eran las siete, y aunque a mí me dejaban hasta las nueve, y aún había sol, tenía la sensación de que no iba a venir.
-Sí.-dije.
-No.-me contradijo Patricia con el tono de voz cabreado, y esque no era de extrañar, yo también estaba enafadada aunque no lo pareciese.
-¿Y eso?-preguntó esta vez Lucía, que no era la única que no tenía al lado a Juan, su amor desde 2º de la E.S.O. pero Lucía no paraba de hablar con él con el móvil, para convencerle que se viniese con nosotros, pero según lo que nos contaba Lucía él prefería quedar a solas sólo con ella.
-Pues que Ed está por Claudia, Patri y por mí.-dije esta vez ya más enfadada.
-Tu eres tonta.-me dijo Patricia hechándome una mirada fulminadora queriéndo decirme que no debía haberlo soltado tan a la ligera, y esque debía de haberlo dicho más sutilmente.
-¿Qué?-dijo Claudia con la voz quebrada, y empezándose a humedecer los ojos, llenándolos de lágrimas, haciendo que el rimel negro que llebaba se le corriese por sus mejillas pálidas y rojas por la rabia que le consumía por dentro.-Pero, ¿por qué?-casi no se le entendía nada, ya que sus lloros no le permitían hablar con claridad.
Esa reacción de Claudia nos sorprendió a todos e incluso a los chicos. Claudia, siempre que le contaba que me gustaba un chico y que había llorado por alguno porque éste no me quería, siempre se enfadaba conmigo, al no comprender porqué lloraba por un tío que no merecía la pena, y siempre me decía que jamás iba a llorar por un chico, pero creo que eso no iba a poder ser, porque en ese instante lo estaba haciendo: lloraba por tío, y encima con lo fuerte que es por dentro Claudia, nunca me la había imaginado llorando por un chico, y menos por ese, que todas creíamos que iban a tener un futuro juntos.
Todas las chicas, al ver llorar a Claudia, fuimos a abrazarla y a consolarla, porque no se merecía pasarlo mal. Mientras, los chicos que se quedaron con cara de asombro, fueron a hablar con Ed de qué coño estaba haciendo, y nose qué rollos más, porque no podía estar atenta a lo que decían, solo en evitar que no llorase más Claudia. Hasta que vino Ed e hizo que nos apartáramos porque quería a hablar con Claudia.
-¿Ahora que quieres, cerdo asqueroso?-dijo Claudia intentándo que no saliese ni una lágrima más por sus ojos.
-Bueno, quería confesaros a todas y a todos, que os he mentido.-nos dijo precisando cada palabra que iba diciendo.
-¿Como que nos has mentido?-preguntó Anna.
-Sí, os he mentido, y os pido de verdad perdón, y sobre todo a tí, Claudia, porque...
-¡¿Pero en qué nos has mentido?!-dije con impaciencia.
-Pues en que solamente hay una chica en mi corazón, y esa eres tú.-dijo Ed.
Todos nos sorpredimos, no nos esperábamos eso para nada, y yo la que menos. ¿Sería verdad esta vez lo que estaba contando o estaría volviendo a mentir? Esperaba que dijese la verdad.
-Bueno, yo...Nosé que decir, por un lado estoy furiosa de que me hallas mentido, y por otro lado estoy muy sorpredida de que yo te guste.-dijo Claudia.-Porque para qué nos vamos a engañar, estoy enamorada de tí por primera vez, y dicen que el amor lo puede todo, ¿no?-prosiguió, antes de hacer una breve pausa.-Y esque tendrás que volver a ganarte mi confianza, porque aunque ahora sepa que me quieres, tendrá que pasar un tiempo para que salgamos y todo eso que hacen las personas enamoradas.
-Claudia, como se nota que es la primera vez que te has enamorado.-dijo Sandra abalanzándose hacia ella y dandole un gran abrazo, que imitamos todas las chicas, diciendo:
-¡¡Burguer cangre burguer!!
Los chicos se quedaron un poco sorpredidos, pero luego ellos también se unieron, diciéndo lo mismo, haciendo que todos estuviesemos en contacto en un abrazo que fue interrumpido por un nuevo visitante. ¿Os lo podeis imaginar, no? Porque sino es así, ya os lo digo yo quién era ese visitante: Fenn.
-Hola, ¿me he perdido algo?-dijo acercándose hacia nosotros.
-¿Por qué has llegado tarde, tío?-le preguntó Mario.-¿Y eso?-dijo señalando la muñequera que llebaba puesta en la mano izquierda.
-Pues como bien has podido obserbar, me he abierto un poco la muñeca haciendo el tonto con mi hermano pequeño.-dijo mirándome con su resplandeciente sonrrisa, y su olor que volvía a oler y que me volvía loca.-Pero no es nada, tranquilos.
-Haciéndose el machito, ¿eh Estrellita?-me dijo al oído Anna.
-Bueno, ¿no me dais un beso de bienvenida?-preguntó Fenn.
-Sí, claro, y Estrella la primera.-dijo Claudia empujándome hacia delante junto con Patri.
-Os voy a matar.-las dije en voz baja para que no me oyese nadie.-Esto... na' dejalas, son tonterias que tienen.
-Ya,ya...-dijo Patricia.
Fenn se rió un poco, esperaba que no fuese de mí... Qué vergüenza...
-Bueno, hola.-dije tímida acercándome más a él, pudiendo oler más de cercá su ya conocido perfume.
-Hola Estrella, estás muy guapa.-dijo acercándose hacia mi mejilla acariciando sus labios en un tímido beso que le devolví en su mejilla notando lo suave que tenía la piel.
En ese momento seguro que estaría roja de vergüenza, porque esas experiencias tan intensas no las había vivido nunca antes. Todo era demasiado fuerte, y notaba que no estaba preparada para lo que me vendría después. Y esque lo que quedaba de tarde iba a dar mucho de sí. Y esta vez la suerte en el amor, nos iba a sonrreir esta vez a mis amigas y a mí.
Quedada con la pandilla 1.
Cuando llegué al coche todavía sentía en mi mejilla los labios cálidos de Fenn, aunque todavía estaba resentida por lo del beso que se dio ayer con Vanesa, no podía controlar lo que sentía hacia él. Y esque cuando a mi me gusta una persona me empiezo a montar mil y una historias de lo que podría pasar con la persona que me gusta, pero eso sí, sin enamorarme, porque todo el mundo sabe que a estas edades el amor no existe, lo único que existe son las hormonas revolucionadas. Y esto lo tengo que tener muy encuenta con la experiencia que tuve en primero, cuando empecé el instituto, y lo que pasó fue que me fijé en un chico, que no era nada popular, es más, era un pringaete, y nadie le hacía caso, menos yo. Fui tan gilipollas... Que no pude controlar mis sentimientos, y fue la primera vez que de verdad me enamoré de un chico, pero él era tan gilipollas como yo, porque al enterarse de que yo estaba por él, me dejó de lado, toda la clase se enteró y se burlaron claramente de mí, y lo más fuerte, esque luego él se hizo popular hasta el día de hoy, pero eso sí, todavía no ha tenido ni una novia; y aunque me cuesta reconocerlo cuando le veo aún siento ese cosquilleo que sientes cuando te gusta alguien al verle. Pero no, porque tengo que tener clarísimo que él no es para nada mi tipo, y que con el único que puedo sentir ese cosquilleo es con Fenn. Por cierto, esta tarde quedaré con él... Y en cuanto llegue a casa y coma, me tengo que duchar y ponerme algo que me quede bien... ¡Aish! ¡Qué estrés! y porque además...
-Hija, ¿quién era ese chico con el que hablabas?.-me preguntó mi padre sacándome de mis pensamientos en el coche de camino a casa.
-Eh... Un amigo nuevo...-le dije intentando mostrar indiferencia.
-Ya... ¿A tí te gusta? ¿A que sí?- me preguntó.
Yo me quedé callada, no sabía que responderle, porque casi todas las veces que me gustaba un chico o que había salido con alguno, yo intentaba que mis padres no se enterasen, pero al final, lamentablemente, se acababan enterando de todo. ¡Y esque no sabía como coño lo hacían! Y me molestaba mucho además, porque yo no les preguntaba nada a ellos de la relación de mis padres, ¡pues que ellos tampoco se metiesen en mis historias de amor!
Mi padre se empezó a reirse, cosa que me estremeció. ¿Por qué se reía? Yo no veía la gracia en ningún lado...
-Bueno, ¿y por qué te ríes?-le pregunté.
-Pues porque si te has callado eso significa que estás por él.-dijo emitiendo aún alguna que otra risilla.
-Aver, papá, ¡que no me gusta! Además si me gustase, ¿habría algún problema?-le dije intentándo no mirarle a los ojos, me ponían nerviosa.
-No, ninguno, pero es bueno que nos lo digas a mamá y a mí.-dijo sin parar de sonrreir.-Bueno, ya hemos llegado, ¿hoy vas a quedar verdad?
-Si.-dije sin mirarle todavía a los ojos y entrando a casa.
Mi casa, se podía decir que ni es muy grande ni muy pequeña. Vivía en unos chalets con un patio, no muy grande, interior que ahí es donde estaban mis dos perritas de raza teckel.
Me dirigí a la cocina, que tampoco era muy grande pero para una familia de tres, estaba bien. Buscaba a mi madre pero no la encontré.
-Papá, ¿mamá se queda hoy a trabajar por la tarde?-le grité porque no sabía donde se encontraba mi padre.
-Si.-dijo abriendo la puerta de la cocina.-Y no grites, anda.
-Vale, y ¿qué hay de comer?-le pregunté mientras que miraba dentro de una cacerola, comprobando si se encontraba ahí la comida que hoy íbamos a comer.-Puaj, ¿tenemos hoy de comida oreja de cerdo?-le dije poniendo cara de asco.
-Si, pero como sabemos que a tí no te gusta, dentro de la nevera hay macarrones que he hecho yo hoy, especialmente para tí.
-Ah, menos mal, y ¡gracias!-le dije esbozando una gran sonrrisa.
Yo la verdad, esque si me daban a elegir a quién prefiero, si a mi madre o a mi padre, sin dudarlo dos veces, elegiría a mi madre. Y esque con mi padre, no tenía una buena relación por discusiones muy fuertes que tuvimos en el pasado. Y darle un beso a mi padre, en la mejilla, como que solo se lo daba al final del día, pero nada más. Me costaba bastante tener más contacto con mi padre, cosa que no pasaba con mi madre, para mí ella no me resultaba nada difícil darle un beso en la mejilla.
-Denada, y venga, pon los platos y los cubiertos.
Dicho esto, puse la mesa, y nos pusimos a comer los dos en silencio con los informativos de la televisión puesta, como únco sonido, bueno eso, y algunos insultos de mi padre dirigidos a lo que comentaban en la televisión. Y digamos, que yo también soy un poco de decir palabrotas, por aprenderlas de mi padre, que él solía ser el único en decirlas, y yo con mis amigas. Pero nunca con mis padres, porque sino me regañaban, cosa que me fastidiaba mucho, porque claro, mi padre puede decir todas las palabrotas que le salgan de ahí, pero yo no, porque como yo soy la hija, y no puedo decir palabrotas.... ¡Puta injusticia! Pero eso ya se acabará cuando tenga mi propia casa, con criada, mis dos hijas, y como marido: Fenn. Aish, ¡Qué guapo que es el jodio!
Cuando terminé de comer, le avisé a mi padre que me iba a duchar. Tenía que avisarles a mis padres cuando me iba a duchar, porque sino, podrían entrar como quién no quiere la cosa, y verme ahí, bueno, ya os lo podeis imaginar.
"¡¡Lolly, Lolly, oh, Lolly pop!!" Empezó a sonar mi móvil con la canción que el año pasado me pasó Anna, y que me gustaba mucho.
-¿Si?-pregunté al coger el móvil.
-Hola Estrella, soy Patri, ¿a las cinco menos cuarto voy a tu casa?
-Si, vale, oye, ¿tú que te vas a poner? Esque nosé si ponerme manga corta, o manga larga.
-Pues chica, ponte manga corta, que hace un calorazo, ¡¡y aún más cuando veas a Fenn!!
Empecé a reirme tanto, que casi me faltaba aire.
-Bueno, ¡qué se nos ahoga Estrellita hablando por el móvil!
-Ya, ya, ya se me ha pasado, bueno tía, que tengo que ducharme.
-Ok, luego a menos cuarto voy a por tí, ¿va?
-Vale, hasta luego.-le dije cogiendo la ropa que me iba a poner: una camiseta de panga corta un poco escotada y holgada de color morado clarito, y una de tirantes por debajo blanca, con unos baqueros y una manoletinas blancas.
-Adios.
Colgué en movil, y me dirigí al cuarto de baño con toda la ropa y me duché mientras que oía canciones de mi móvil , eso sí, el móvil estaba fuera de la ducha. Vale, digo esto, porque como soy tan tontita, el año pasado metí el móvil dentro de la ducha para escuchar mejor la música, y tuve la mala suerte de que se cayó al agua, y el móvil dejó de funcionar. Mis padres me hecharon una bronca... Pero lo merecía, aveces soy tan estúpida.
Al terminar de ducharme, me vestí y me dirigí rápidamente al cuarto de baño de la primera planta, que es ahí donde se encontraban los secadores, la plancha, la espuma, la laca... Y esas cosas.Empezé a arreglarme el pelo hasta que escuché a mi padre gritarme.
-¡¡Estrella!!
-¿¡Qué!?-dije mientras que me veía en el espejo como me había quedado el pelo de bien rizado con la nueva espuma que compró el otro día mi madre, y comprobando si el flequillo estaba bien liso.
-¡Tu amiga ya ha llegado!-me volvió a gritar.
-¡Vale! ¡Dile que pase!-le respondí saliéndo rápidamente del baño, para saludar a Patricia.
Me la encontré delante mia, y me abalancé para darle un fuerte abarzo.
-¡¡Hola!!-le dije mientras me apartaba y subía los escalones para dirigirme al cuarto de baño, donde me había duchado, y ahora me tenía que maquillar.
-Hola, ¿todavía no estás? Joe... ¡Qué lenta!-dijo mientras subía los escalones detrás mía.-Bueno, aunque no importa mucho, porque hasta que llegue Claudia, y esté lista Sandra...
-Bueno, que todavía hay tiempo, ¿no?- le dije mientras que ya me estaba maquillando.
-Si, por cierto, me gusta la camiseta que llevas, ¿es nueva? Porque no me suena habértela visto antes.
-Gracias, y sí, es nueva, la tenía reservada para una ocasión especial, y creo que hoy es el día para estrenarla.-le dije sonrriéndola.-Tú también estás más guapa de lo normal, es para impresionar a Mario, ¿ehhh?-la dije dándole con el codo.
-Puede, pero creo que yo no le gusto, tía mírame.-me dijo señalándose.-Mario, seguro que se fija en pivones, super delgadas, y esas cosas...
-Tía, ya sé porqué dices eso, pero Mario no es como el gilipo... De pantera rosa.
Pantera rosa, era el mote que le habíamos puesto al chico que le había gustado a Patri muchos años, pero por suerte, ella ya se había olvidado de él, y ahora el que le gustaba era Mario y no pantera rosa. Pero Patri lo pasó muy mal, porque el gilipo... De pantera rosa se burló de ella al saber que ella estaba enamorada de él. Pero el único chico que hay ahora en la vida de Patri es Mario, o eso es lo que pensaba.
-Ya, en eso tienes razón, y hoy estoy mucho más guapa, y seguro que camelo a Mario, ¡joder! Puto subnormal de pantera rosa-dijo Patricia alzándo la voz un poco.
-Tia, baja el volumen, que como nos oiga mi padre, luego me va a hechar una bronca por decir palabrotas...
-Ups, sorry.-me dijo sonrriéndome.-Bueno, ¿ya estás lista?
-Si, espera, que me tengo que hechar la colonia.-cogí el frasquito y empecé a rociarme por todo el cuerpo de coliona bastante rato.
-Joe, tia, que te la vas a gastar en dos días.-dijo cogiendo la coliona y poniéndola en su sitio.-¡Madre! ¡Como hueles a la fragancia de "amor amor"!-dijo bajando los escalones y yo detrás suya.
La verdad, esque cuando empezaba a echarme colonia me resultaba muy difícil parar, y además mi colonia preferida era "amor amor" y esque ese olor, me resultaba tan hipnotizante como la colonia que había podido oler hoy a Fenn.
-¡¡Adios papá!!-le dije sin obtener ninguna respuesta.
Patricia y yo, no dirigimos a "su parque" que estaba al otro lado de la calle donde yo vivía, y esque Patricia era vecina mía. Al llegar al parque nos encontramos a todos lo chicos y a Anna que estaba un poco coibida con tanto chico alrededor y ninguna chica.
-¡¡Chicas!!-nos gritó Anna dirigiéndose a nosotras y dandonos un abrazo a las dos.
Pude observar a Marcos imitando a Anna con los chicos, y ellos riéndose.
-¡Qué idiotas!-dijo Anna que pudo observar también como la imitaba Marcos.
-Pues si, son más tontos...-dije, mientras que buscaba con la mirada a Fenn.
-¡Y eso que son nuestros amigos!.-dijo Patricia, y nos reímos las tres.
-Ya... Oye Anna, ¿sabes si ha venido Fenn?-le pregunté, mientras seguía buscando con la mirada a Fenn.
-Pues lo siento Estrellita, es el único chico que todavía no ha venido.
-Jo...-dije bajando la mirada e imitando que me había puesto muy triste.
-Bueno, vamos al parque con estos lerdos, ¿o qué?-preguntó Patricia.
-Si venga.-dijo con entusiasmo Anna.-Tías, he estado hablando con Halcón, ¡y tenemos muchas cosas en común!-dijo suspirando y mirándole sin que él se diese cuenta.
Todas nos empezamos a reir mientras que nos dirigíamos al parque. Mirando a todos los chicos pude observar lo diferentes que eran cada uno, al igual que nosotras, unas personalidades distintas, formas de vestir cada uno y una a su rollo, y casualmente todos y todas pensando en la persona con quién nos gustaría pasar el resto de nuestra vida. Pero, esque esa tarde iba a dar mucho de sí, sobre todo para mis amigas, que tendrían por ahora más suerte en el amor que yo.
-Hija, ¿quién era ese chico con el que hablabas?.-me preguntó mi padre sacándome de mis pensamientos en el coche de camino a casa.
-Eh... Un amigo nuevo...-le dije intentando mostrar indiferencia.
-Ya... ¿A tí te gusta? ¿A que sí?- me preguntó.
Yo me quedé callada, no sabía que responderle, porque casi todas las veces que me gustaba un chico o que había salido con alguno, yo intentaba que mis padres no se enterasen, pero al final, lamentablemente, se acababan enterando de todo. ¡Y esque no sabía como coño lo hacían! Y me molestaba mucho además, porque yo no les preguntaba nada a ellos de la relación de mis padres, ¡pues que ellos tampoco se metiesen en mis historias de amor!
Mi padre se empezó a reirse, cosa que me estremeció. ¿Por qué se reía? Yo no veía la gracia en ningún lado...
-Bueno, ¿y por qué te ríes?-le pregunté.
-Pues porque si te has callado eso significa que estás por él.-dijo emitiendo aún alguna que otra risilla.
-Aver, papá, ¡que no me gusta! Además si me gustase, ¿habría algún problema?-le dije intentándo no mirarle a los ojos, me ponían nerviosa.
-No, ninguno, pero es bueno que nos lo digas a mamá y a mí.-dijo sin parar de sonrreir.-Bueno, ya hemos llegado, ¿hoy vas a quedar verdad?
-Si.-dije sin mirarle todavía a los ojos y entrando a casa.
Mi casa, se podía decir que ni es muy grande ni muy pequeña. Vivía en unos chalets con un patio, no muy grande, interior que ahí es donde estaban mis dos perritas de raza teckel.
Me dirigí a la cocina, que tampoco era muy grande pero para una familia de tres, estaba bien. Buscaba a mi madre pero no la encontré.
-Papá, ¿mamá se queda hoy a trabajar por la tarde?-le grité porque no sabía donde se encontraba mi padre.
-Si.-dijo abriendo la puerta de la cocina.-Y no grites, anda.
-Vale, y ¿qué hay de comer?-le pregunté mientras que miraba dentro de una cacerola, comprobando si se encontraba ahí la comida que hoy íbamos a comer.-Puaj, ¿tenemos hoy de comida oreja de cerdo?-le dije poniendo cara de asco.
-Si, pero como sabemos que a tí no te gusta, dentro de la nevera hay macarrones que he hecho yo hoy, especialmente para tí.
-Ah, menos mal, y ¡gracias!-le dije esbozando una gran sonrrisa.
Yo la verdad, esque si me daban a elegir a quién prefiero, si a mi madre o a mi padre, sin dudarlo dos veces, elegiría a mi madre. Y esque con mi padre, no tenía una buena relación por discusiones muy fuertes que tuvimos en el pasado. Y darle un beso a mi padre, en la mejilla, como que solo se lo daba al final del día, pero nada más. Me costaba bastante tener más contacto con mi padre, cosa que no pasaba con mi madre, para mí ella no me resultaba nada difícil darle un beso en la mejilla.
-Denada, y venga, pon los platos y los cubiertos.
Dicho esto, puse la mesa, y nos pusimos a comer los dos en silencio con los informativos de la televisión puesta, como únco sonido, bueno eso, y algunos insultos de mi padre dirigidos a lo que comentaban en la televisión. Y digamos, que yo también soy un poco de decir palabrotas, por aprenderlas de mi padre, que él solía ser el único en decirlas, y yo con mis amigas. Pero nunca con mis padres, porque sino me regañaban, cosa que me fastidiaba mucho, porque claro, mi padre puede decir todas las palabrotas que le salgan de ahí, pero yo no, porque como yo soy la hija, y no puedo decir palabrotas.... ¡Puta injusticia! Pero eso ya se acabará cuando tenga mi propia casa, con criada, mis dos hijas, y como marido: Fenn. Aish, ¡Qué guapo que es el jodio!
Cuando terminé de comer, le avisé a mi padre que me iba a duchar. Tenía que avisarles a mis padres cuando me iba a duchar, porque sino, podrían entrar como quién no quiere la cosa, y verme ahí, bueno, ya os lo podeis imaginar.
"¡¡Lolly, Lolly, oh, Lolly pop!!" Empezó a sonar mi móvil con la canción que el año pasado me pasó Anna, y que me gustaba mucho.
-¿Si?-pregunté al coger el móvil.
-Hola Estrella, soy Patri, ¿a las cinco menos cuarto voy a tu casa?
-Si, vale, oye, ¿tú que te vas a poner? Esque nosé si ponerme manga corta, o manga larga.
-Pues chica, ponte manga corta, que hace un calorazo, ¡¡y aún más cuando veas a Fenn!!
Empecé a reirme tanto, que casi me faltaba aire.
-Bueno, ¡qué se nos ahoga Estrellita hablando por el móvil!
-Ya, ya, ya se me ha pasado, bueno tía, que tengo que ducharme.
-Ok, luego a menos cuarto voy a por tí, ¿va?
-Vale, hasta luego.-le dije cogiendo la ropa que me iba a poner: una camiseta de panga corta un poco escotada y holgada de color morado clarito, y una de tirantes por debajo blanca, con unos baqueros y una manoletinas blancas.
-Adios.
Colgué en movil, y me dirigí al cuarto de baño con toda la ropa y me duché mientras que oía canciones de mi móvil , eso sí, el móvil estaba fuera de la ducha. Vale, digo esto, porque como soy tan tontita, el año pasado metí el móvil dentro de la ducha para escuchar mejor la música, y tuve la mala suerte de que se cayó al agua, y el móvil dejó de funcionar. Mis padres me hecharon una bronca... Pero lo merecía, aveces soy tan estúpida.
Al terminar de ducharme, me vestí y me dirigí rápidamente al cuarto de baño de la primera planta, que es ahí donde se encontraban los secadores, la plancha, la espuma, la laca... Y esas cosas.Empezé a arreglarme el pelo hasta que escuché a mi padre gritarme.
-¡¡Estrella!!
-¿¡Qué!?-dije mientras que me veía en el espejo como me había quedado el pelo de bien rizado con la nueva espuma que compró el otro día mi madre, y comprobando si el flequillo estaba bien liso.
-¡Tu amiga ya ha llegado!-me volvió a gritar.
-¡Vale! ¡Dile que pase!-le respondí saliéndo rápidamente del baño, para saludar a Patricia.
Me la encontré delante mia, y me abalancé para darle un fuerte abarzo.
-¡¡Hola!!-le dije mientras me apartaba y subía los escalones para dirigirme al cuarto de baño, donde me había duchado, y ahora me tenía que maquillar.
-Hola, ¿todavía no estás? Joe... ¡Qué lenta!-dijo mientras subía los escalones detrás mía.-Bueno, aunque no importa mucho, porque hasta que llegue Claudia, y esté lista Sandra...
-Bueno, que todavía hay tiempo, ¿no?- le dije mientras que ya me estaba maquillando.
-Si, por cierto, me gusta la camiseta que llevas, ¿es nueva? Porque no me suena habértela visto antes.
-Gracias, y sí, es nueva, la tenía reservada para una ocasión especial, y creo que hoy es el día para estrenarla.-le dije sonrriéndola.-Tú también estás más guapa de lo normal, es para impresionar a Mario, ¿ehhh?-la dije dándole con el codo.
-Puede, pero creo que yo no le gusto, tía mírame.-me dijo señalándose.-Mario, seguro que se fija en pivones, super delgadas, y esas cosas...
-Tía, ya sé porqué dices eso, pero Mario no es como el gilipo... De pantera rosa.
Pantera rosa, era el mote que le habíamos puesto al chico que le había gustado a Patri muchos años, pero por suerte, ella ya se había olvidado de él, y ahora el que le gustaba era Mario y no pantera rosa. Pero Patri lo pasó muy mal, porque el gilipo... De pantera rosa se burló de ella al saber que ella estaba enamorada de él. Pero el único chico que hay ahora en la vida de Patri es Mario, o eso es lo que pensaba.
-Ya, en eso tienes razón, y hoy estoy mucho más guapa, y seguro que camelo a Mario, ¡joder! Puto subnormal de pantera rosa-dijo Patricia alzándo la voz un poco.
-Tia, baja el volumen, que como nos oiga mi padre, luego me va a hechar una bronca por decir palabrotas...
-Ups, sorry.-me dijo sonrriéndome.-Bueno, ¿ya estás lista?
-Si, espera, que me tengo que hechar la colonia.-cogí el frasquito y empecé a rociarme por todo el cuerpo de coliona bastante rato.
-Joe, tia, que te la vas a gastar en dos días.-dijo cogiendo la coliona y poniéndola en su sitio.-¡Madre! ¡Como hueles a la fragancia de "amor amor"!-dijo bajando los escalones y yo detrás suya.
La verdad, esque cuando empezaba a echarme colonia me resultaba muy difícil parar, y además mi colonia preferida era "amor amor" y esque ese olor, me resultaba tan hipnotizante como la colonia que había podido oler hoy a Fenn.
-¡¡Adios papá!!-le dije sin obtener ninguna respuesta.
Patricia y yo, no dirigimos a "su parque" que estaba al otro lado de la calle donde yo vivía, y esque Patricia era vecina mía. Al llegar al parque nos encontramos a todos lo chicos y a Anna que estaba un poco coibida con tanto chico alrededor y ninguna chica.
-¡¡Chicas!!-nos gritó Anna dirigiéndose a nosotras y dandonos un abrazo a las dos.
Pude observar a Marcos imitando a Anna con los chicos, y ellos riéndose.
-¡Qué idiotas!-dijo Anna que pudo observar también como la imitaba Marcos.
-Pues si, son más tontos...-dije, mientras que buscaba con la mirada a Fenn.
-¡Y eso que son nuestros amigos!.-dijo Patricia, y nos reímos las tres.
-Ya... Oye Anna, ¿sabes si ha venido Fenn?-le pregunté, mientras seguía buscando con la mirada a Fenn.
-Pues lo siento Estrellita, es el único chico que todavía no ha venido.
-Jo...-dije bajando la mirada e imitando que me había puesto muy triste.
-Bueno, vamos al parque con estos lerdos, ¿o qué?-preguntó Patricia.
-Si venga.-dijo con entusiasmo Anna.-Tías, he estado hablando con Halcón, ¡y tenemos muchas cosas en común!-dijo suspirando y mirándole sin que él se diese cuenta.
Todas nos empezamos a reir mientras que nos dirigíamos al parque. Mirando a todos los chicos pude observar lo diferentes que eran cada uno, al igual que nosotras, unas personalidades distintas, formas de vestir cada uno y una a su rollo, y casualmente todos y todas pensando en la persona con quién nos gustaría pasar el resto de nuestra vida. Pero, esque esa tarde iba a dar mucho de sí, sobre todo para mis amigas, que tendrían por ahora más suerte en el amor que yo.
Errores 3.
En clase de tecnología siempre, o casi siempre todos nos lo pasábamos bien. Sobre todo cuando íbamos al taller...Estaba genial: todos hablábamos, hacíamos lo mínimo, y encima el profe te ponía buena nota. La única pega que tenía la clase era el test que teníamos para hacer el exámen por evaluación. Pero eso no importaba mucho, porque como además el profe nos dejaba hacer por internet el test con treinta preguntas, y luego de esas treinta, ponía diez en el test del instituto, resultaba así más fácil aprobar.
Bueno, esque si os digo la verdad, creo que saco buenas notas en tecno, porque aparte de que lo estudio, y se me da bien, en 1º de la E.S.O. cuando empezé en el instituto, Claudia y yo, empezamos a decir que nos gustaba el de tecno... Y él se enteró, pero lo extraño esque apartir de que supo que "estábamos por él" nos ponía buena nota, y aunque todo eso fue mentira, y empezó porque nos aburríamos y queríamos liarla, me sirvió de mucho que él pensase que era verdad por las buenas notas que saco en tecno.
Eso sí, en tecno estudio para el test del exámen, aunque luego el profe me suba la nota unas decimillas.
-¿Me pasas el celo?-me preguntó Marcos.
-Claro, toma.-le dije pasandole el celo.
Dicho esto, me dirigí a Sandra y empezé a hablar con ella, sobre lo que me acababa de ocurrir con Marcos.
-¡Ehhh! ¡Que me ha pedido que le pase el celoo!-le dije enseñandole la lengua.
-¡Pues mira lo que me importa...!-me dijo enseñándome el dedo corazón.-Además, él no está por tí, ni tú por él.
-Ya... Si lo hacía para chinchar, ¿no te habrás enfadado, verdad?-le pregunté preocupada.
-¡Que noo, pesaaadaaaa¡-dijo, dándome un abrazo.
-¡Fiuu! Menos mal, además se nota que está por tí, ¡no para de mirarte!-le dije alzando la voz.
-¡Pero cállate, chica!-dijo tapándome la boca con su mano, y yo acontinuación le chupe la mano, y así pude hablar otra vez.
-¡Guarraaa!-me dijo restregandose su mano en mi espalda.
-¡Oye! ¡Qué solo es saliva!-dije intentándome apartar para que no restregase más su mano en mi espalda.
-¡Ya, claro!, ¿te lo hago yo a tí, a ver si haces lo mismo que yo?-me dijo desafiante.
-¡Nooo!-grité corriendo por todo el aula del taller, intentando que no me cogiese Sandra.
-¡¡Chicas!!¡Parar ya!-nos gritó una de las "tontas" de clase al golpearla con el brazo al pasar corriendo a su lado.
Las "tontas" de clase, eran las típicas chicas que intentaban ser algo, y lo único que conseguian era liarse con los tíos, y por eso ellas se creían guapas. Aunque luego, con los tíos que se habían liado, las insultaban a las espaldas, llamándola guarras, cerdas,put...Bueno, os lo podeis imaginar, ¿no?
Pues ese tipo de chicas eran casi todas de la clase, y que además de liarse con los tíos que pillaban, eran unas pelotas con los profes, ¡si hasta las "tontas" les hacían regalos a los profes! No me extraña que luego los profes se llevasen mejor con con las "tontas"...
-¡Valeee!-le contestamos a la "tonta", Sandra y yo casi al unísono.
Dicho esto, nos sentamos en nuestros respectivos sitios, emitiendo alguna pequeña risa por lo que había sucedido, y volvimos a hacer el trabajo que nos había dicho que hiciésemos el profe de tecno: un edificio hecho con cartulina y papel. La verdad, esque era una auténtica tontería, pero era casi fácil de hacer, y por eso no habíamos rechistado cuando nos mandó que lo hiciésemos.
Terminada la clase, volvimos a nuestra aula, y volvió a mi mente que hoy por la tarde tenía que quedar con la pandilla...Y todavía no había resuelto el problema que tenía con Fenn... ¿Cuándo debía hablar con él? Ahora no, porque ya era tarde, estábamos en la siguiente asignatura que nos tocaba. Asique en ese momento no podía ser...¿Y si a la salida? Pero...Si le encuentro otra vez con la guarra de Vanesa, no me atrevería a hablarle...Bueno, pero tengo que mostrarme firme, y segura de mí misma...¿Pero a quién pretendo engañar? ¡Si tengo la seguridad de mí misma de un mosquito! Pero, tengo que mostrar a Vanesa que conmigo no va a poder, y que yo soy mucha mujer, y que me valgo por mí misma. ¡Siii! ¡Vamos Estrellita! ¡¡Tú puedes!!
Decidido, a la salida, me daré prisa, e iré a hablar con él, ¡SI!
Anna me pasó una notita, que ponía: ''¿haacemoss un chaat?''
Un chat, era una especie de conversación que teníamos entre nosotras en un papel y que nos lo pasábamos en orden, para que cada una pusiese lo que quería, pero eso sí, teníamos que tener cuidado de que no nos lo pillase los profes el "chat".
Esta era la nota al terminar la clase:
''floreciilla: bueno,,chicaaas,, voyy a hablaarr con Feenn desspuéés, aa la saliida ;)
gótiicah: bueno, puees te deseeo todo lo mejor, y quee soluucioneiis loos problemas ya de una veez =)
gyaruu: eso!! solucionaa ya tus problemas, y yo con Halcón iintento acercarme a éll, peroo, siempree está: corazón miio, ven aqui, que te voyy a darr la medicina del amorr
raper: xDxDxD! que chico... Pues con Marcos eso no me pasa a mí, como mucho me guiña un ojo.
floreciilla: pueess esoo yaa es algoo!! yoo creeo tíías, que esstte aañoo vamoos a tenerr suerrtee con el amoor :D
gótiicah: esoo esperoo, ais! que bueno que está Ed (L)
gyaruu: y Halcón!! ^^
raper: y Marcos!! ahí! Markiitooss!! (LL) :P
floreciila: bueno, een resuumen, toodos estáán buenos!!
gótiicah: SII! xDxDxD!
gyaruu: bueno, chiicas, la clase ya va a terminar, chao =)
raper: adiioss ;)''
En fin... Así somos nosotras, y me gusta, porque nos lo pasamos genial entre todas.
Las siguientes clases pasaron deprisa, aunque no presté atención a ninguna, en lo único que podía pensar era en lo que le debía decirle a Fenn, pero por más que estuve pensando en lo que le iba a decir, no tenía una idea muy clara de lo que tenía que decirle, aver, cómo le tenía que decir que me explicase su beso de ayer con Vanesa, porque si se lo digo tal cuál, seguramente que me preguntaría que a mí qué me importaba lo que él hacía, y así seguro podría descubrir que él me gusta... Y por ahora no quiero que se entere, porque estoy segura que si se entera de que me gusta ya no va a ser lo mismo con él, no volveremos a hablarnos de la misma forma, y todo será distinto. Asique tengo que preguntarle eso, de una forma sutil, y delicada, como quién no quiere la cosa. ¡PFF! ¡Ya es la hora!
-Bueno, estrellita, te deseo todo lo mejor.-me dijo Anna tocando mi hombro con su mano.
-¡Eso! Ya nos lo contarás esta tarde en el parque de Patri.-me dijo Sandra.
-Chicas, yo estaré ahí a las cinco, cinco y cuarto, ¿vale?-nos dijo Claudia.
-Okis.-respondimos todas al unísono.
Dicho esto, cogí mi pesada mochila, y observando toda la clase, oyendo el alboroto que se formaba, y me despedí de mis amigas con la mano y diciendo: "¡nos vemos por la tarde!", y oyendo como respuesta: "¡vale!¡adios!". Aveces la clase con todo el alboroto, el ruido de las mesas y sillas arrastrándose, me agobiaba un poco, pero en mi interior siempre había como una especie de música chill-out que me relajaba, excepto en los exámenes, esa música desaparecía, porque me ponía de los nervios.
Al dirigirme al pasillo fui corriendo deprisa, intentando no darme con la gente que había a mi alrededor y que tenía la misma prisa que yo de salir del instituto, aunque yo tenía prisa de que Fenn no se fuese a su casa sin haber hablado antes conmigo.
En mi trayecto me choqué un par de veces con dos personas, y una de ellas era un chico de segundo que me guiñó el ojo, creo que lo hizo porque él antes en tercero me gustaba, pero esque es muy pequeño y bajo, necesito un chico mayor y alto, aunque tenía una carilla muy mona.
Por fín estaba ya en la salida, y me di cuenta de que él todavía no se había ido porque el coche en el que se solía montar para irse a su casa, seguía allí.
¡Le veo!¡Y se está dirigiendo hacía mí! Estrellita, tranquila, enciende la música chill-out que hay dentro de tí, y respira hondo.
-Hola.-me dijo acercandose a mí y sonrriéndo.Tenía unos dientes blancos y bien colocados, seguramente habría llevado aparato como yo el año pasado.
-Hola.-le dije, acercándome para darle un beso en la mejilla, acariciando su suave piel.
-¿Y esto?-me dijo señalándose la mejilla.-¿No estabas como enfadada conmigo?
-Bueno...Esque tenía un mal día, pero cuando me han dicho que hoy ibamos a quedar con todos vosotros y las chicas se me ha pasado el enfado.-mentí.
-Ah...Bueno, pues menos mal, ya me estaba preocupando de que una de mis mejores amigas estaba enfadadísima conmigo, menos mal que eso no es así.-dijo pasando un brazo por mi hombro y acercándome a él.
-Ya...Esto...Que ayer te ví con Vanesa, y bueno, ¡menudo beso os disteis!-le dije intentando mostrar indiferencia, y apartándome un poco de él, me resultaba incómodo pensar en el beso de ayer, mientras que él me cogía con su hombro.
-¡Buah!¡No me hables de esa...!-me dijo.
-¿Qué pasa? Si sois novios puedes contármelo, además, darse un beso con su novia o novio es muy normal.-le dije.
-Ya, pero esque ella no es mi novia.-dijo soltando el brazo, poniéndose delante mía, mirándome con sus ojos color avellana, parecía que podía verle por dentro a través de sus preciosos ojos.
-Entonces...¿Por qué os besásteis ayer?-le pregunté confundida.
-Pues, porque no fui yo quien le dio el beso sino ella... Al decir la verdad, yo nunca me había besado con ninguna chica, porque en primero tuve una novia, pero solo nos dimos un pico, y cuando se es pequeño te das un montón de besos, pero esos no se cuentan, por eso, me arrepiento muchísimo de que halla sido ella la que me dé ese beso que he estado esperando hace tiempo a la chica que se lo merecía, y está claro que ella no era.-me dijo acercándose cada vez más a mí, y pude oler su perfume que llebaba y que olía genial, parecía que me podía hipnotizar con sus preciosos ojos y ese perfume que olía tan bien.
-Ya...¿Y por qué no te apartaste de ella cuando te besó?-le pregunté volviendo a alejarme de él, pero cada paso que daba hacia atrás él daba uno para adelante acercándose a mí.
-Porque me estaba sujetando la cara, con sus ásperas manos y no podía soltarme.-me dijo.
-Ya...-dije no muy convencida.-¿Y le has dicho algo sobre lo del beso?
-Si, esta mañana, he ido deprisa a decirle que se olvide de mi amistad con ella, y que no quiero volver a saber nada más de ella, y a lo que ella me ha respondido con un beso en los labios, que no ha llegado porque me he apartado, y a raíz de eso, me he enfadado aún más con ella. Y nosé si volveré a hablarla más, porque en estos instantes lo único que siento hacia ella es odio.-me dijo.
-Ah...Bueno, pues en ese caso, me has resuelto muchas dudas que tenía, gracias.-le dije acercándome otra vez a su mejilla dandole un cálido beso, acompañado de un fuerte abrazo, en el que pude notar su espalda bien musculosa y los brazos también, y él seguramente también pudo notar mi pecho contra el suyo.-Bueno, hasta el lunes, ¡digo, hasta por la tarde!-le dije con una gran sonrrisa y despidiéndome de él, dirigiéndome al coche de mis padres que estaba aparcado donde siempre.
-¡Adios!-me dijo despidiéndose con la mano de mí.
Aunque todavía quedaba una parte de enfado hacía él era tan mínima que casi ni la podía sentir, lo único que sentía en estos momento era que me temblaba todo el cuerpo de emoción, y que mi odio hacia Vanesa aumentaba por segundos. Y ahora a casa, y a comer, solo me falta que mis padres me dejen salir para que este día sea totalmente perfecto, y que la tarde que hoy me espera sea genial.
Bueno, esque si os digo la verdad, creo que saco buenas notas en tecno, porque aparte de que lo estudio, y se me da bien, en 1º de la E.S.O. cuando empezé en el instituto, Claudia y yo, empezamos a decir que nos gustaba el de tecno... Y él se enteró, pero lo extraño esque apartir de que supo que "estábamos por él" nos ponía buena nota, y aunque todo eso fue mentira, y empezó porque nos aburríamos y queríamos liarla, me sirvió de mucho que él pensase que era verdad por las buenas notas que saco en tecno.
Eso sí, en tecno estudio para el test del exámen, aunque luego el profe me suba la nota unas decimillas.
-¿Me pasas el celo?-me preguntó Marcos.
-Claro, toma.-le dije pasandole el celo.
Dicho esto, me dirigí a Sandra y empezé a hablar con ella, sobre lo que me acababa de ocurrir con Marcos.
-¡Ehhh! ¡Que me ha pedido que le pase el celoo!-le dije enseñandole la lengua.
-¡Pues mira lo que me importa...!-me dijo enseñándome el dedo corazón.-Además, él no está por tí, ni tú por él.
-Ya... Si lo hacía para chinchar, ¿no te habrás enfadado, verdad?-le pregunté preocupada.
-¡Que noo, pesaaadaaaa¡-dijo, dándome un abrazo.
-¡Fiuu! Menos mal, además se nota que está por tí, ¡no para de mirarte!-le dije alzando la voz.
-¡Pero cállate, chica!-dijo tapándome la boca con su mano, y yo acontinuación le chupe la mano, y así pude hablar otra vez.
-¡Guarraaa!-me dijo restregandose su mano en mi espalda.
-¡Oye! ¡Qué solo es saliva!-dije intentándome apartar para que no restregase más su mano en mi espalda.
-¡Ya, claro!, ¿te lo hago yo a tí, a ver si haces lo mismo que yo?-me dijo desafiante.
-¡Nooo!-grité corriendo por todo el aula del taller, intentando que no me cogiese Sandra.
-¡¡Chicas!!¡Parar ya!-nos gritó una de las "tontas" de clase al golpearla con el brazo al pasar corriendo a su lado.
Las "tontas" de clase, eran las típicas chicas que intentaban ser algo, y lo único que conseguian era liarse con los tíos, y por eso ellas se creían guapas. Aunque luego, con los tíos que se habían liado, las insultaban a las espaldas, llamándola guarras, cerdas,put...Bueno, os lo podeis imaginar, ¿no?
Pues ese tipo de chicas eran casi todas de la clase, y que además de liarse con los tíos que pillaban, eran unas pelotas con los profes, ¡si hasta las "tontas" les hacían regalos a los profes! No me extraña que luego los profes se llevasen mejor con con las "tontas"...
-¡Valeee!-le contestamos a la "tonta", Sandra y yo casi al unísono.
Dicho esto, nos sentamos en nuestros respectivos sitios, emitiendo alguna pequeña risa por lo que había sucedido, y volvimos a hacer el trabajo que nos había dicho que hiciésemos el profe de tecno: un edificio hecho con cartulina y papel. La verdad, esque era una auténtica tontería, pero era casi fácil de hacer, y por eso no habíamos rechistado cuando nos mandó que lo hiciésemos.
Terminada la clase, volvimos a nuestra aula, y volvió a mi mente que hoy por la tarde tenía que quedar con la pandilla...Y todavía no había resuelto el problema que tenía con Fenn... ¿Cuándo debía hablar con él? Ahora no, porque ya era tarde, estábamos en la siguiente asignatura que nos tocaba. Asique en ese momento no podía ser...¿Y si a la salida? Pero...Si le encuentro otra vez con la guarra de Vanesa, no me atrevería a hablarle...Bueno, pero tengo que mostrarme firme, y segura de mí misma...¿Pero a quién pretendo engañar? ¡Si tengo la seguridad de mí misma de un mosquito! Pero, tengo que mostrar a Vanesa que conmigo no va a poder, y que yo soy mucha mujer, y que me valgo por mí misma. ¡Siii! ¡Vamos Estrellita! ¡¡Tú puedes!!
Decidido, a la salida, me daré prisa, e iré a hablar con él, ¡SI!
Anna me pasó una notita, que ponía: ''¿haacemoss un chaat?''
Un chat, era una especie de conversación que teníamos entre nosotras en un papel y que nos lo pasábamos en orden, para que cada una pusiese lo que quería, pero eso sí, teníamos que tener cuidado de que no nos lo pillase los profes el "chat".
Esta era la nota al terminar la clase:
''floreciilla: bueno,,chicaaas,, voyy a hablaarr con Feenn desspuéés, aa la saliida ;)
gótiicah: bueno, puees te deseeo todo lo mejor, y quee soluucioneiis loos problemas ya de una veez =)
gyaruu: eso!! solucionaa ya tus problemas, y yo con Halcón iintento acercarme a éll, peroo, siempree está: corazón miio, ven aqui, que te voyy a darr la medicina del amorr
raper: xDxDxD! que chico... Pues con Marcos eso no me pasa a mí, como mucho me guiña un ojo.
floreciilla: pueess esoo yaa es algoo!! yoo creeo tíías, que esstte aañoo vamoos a tenerr suerrtee con el amoor :D
gótiicah: esoo esperoo, ais! que bueno que está Ed (L)
gyaruu: y Halcón!! ^^
raper: y Marcos!! ahí! Markiitooss!! (LL) :P
floreciila: bueno, een resuumen, toodos estáán buenos!!
gótiicah: SII! xDxDxD!
gyaruu: bueno, chiicas, la clase ya va a terminar, chao =)
raper: adiioss ;)''
En fin... Así somos nosotras, y me gusta, porque nos lo pasamos genial entre todas.
Las siguientes clases pasaron deprisa, aunque no presté atención a ninguna, en lo único que podía pensar era en lo que le debía decirle a Fenn, pero por más que estuve pensando en lo que le iba a decir, no tenía una idea muy clara de lo que tenía que decirle, aver, cómo le tenía que decir que me explicase su beso de ayer con Vanesa, porque si se lo digo tal cuál, seguramente que me preguntaría que a mí qué me importaba lo que él hacía, y así seguro podría descubrir que él me gusta... Y por ahora no quiero que se entere, porque estoy segura que si se entera de que me gusta ya no va a ser lo mismo con él, no volveremos a hablarnos de la misma forma, y todo será distinto. Asique tengo que preguntarle eso, de una forma sutil, y delicada, como quién no quiere la cosa. ¡PFF! ¡Ya es la hora!
-Bueno, estrellita, te deseo todo lo mejor.-me dijo Anna tocando mi hombro con su mano.
-¡Eso! Ya nos lo contarás esta tarde en el parque de Patri.-me dijo Sandra.
-Chicas, yo estaré ahí a las cinco, cinco y cuarto, ¿vale?-nos dijo Claudia.
-Okis.-respondimos todas al unísono.
Dicho esto, cogí mi pesada mochila, y observando toda la clase, oyendo el alboroto que se formaba, y me despedí de mis amigas con la mano y diciendo: "¡nos vemos por la tarde!", y oyendo como respuesta: "¡vale!¡adios!". Aveces la clase con todo el alboroto, el ruido de las mesas y sillas arrastrándose, me agobiaba un poco, pero en mi interior siempre había como una especie de música chill-out que me relajaba, excepto en los exámenes, esa música desaparecía, porque me ponía de los nervios.
Al dirigirme al pasillo fui corriendo deprisa, intentando no darme con la gente que había a mi alrededor y que tenía la misma prisa que yo de salir del instituto, aunque yo tenía prisa de que Fenn no se fuese a su casa sin haber hablado antes conmigo.
En mi trayecto me choqué un par de veces con dos personas, y una de ellas era un chico de segundo que me guiñó el ojo, creo que lo hizo porque él antes en tercero me gustaba, pero esque es muy pequeño y bajo, necesito un chico mayor y alto, aunque tenía una carilla muy mona.
Por fín estaba ya en la salida, y me di cuenta de que él todavía no se había ido porque el coche en el que se solía montar para irse a su casa, seguía allí.
¡Le veo!¡Y se está dirigiendo hacía mí! Estrellita, tranquila, enciende la música chill-out que hay dentro de tí, y respira hondo.
-Hola.-me dijo acercandose a mí y sonrriéndo.Tenía unos dientes blancos y bien colocados, seguramente habría llevado aparato como yo el año pasado.
-Hola.-le dije, acercándome para darle un beso en la mejilla, acariciando su suave piel.
-¿Y esto?-me dijo señalándose la mejilla.-¿No estabas como enfadada conmigo?
-Bueno...Esque tenía un mal día, pero cuando me han dicho que hoy ibamos a quedar con todos vosotros y las chicas se me ha pasado el enfado.-mentí.
-Ah...Bueno, pues menos mal, ya me estaba preocupando de que una de mis mejores amigas estaba enfadadísima conmigo, menos mal que eso no es así.-dijo pasando un brazo por mi hombro y acercándome a él.
-Ya...Esto...Que ayer te ví con Vanesa, y bueno, ¡menudo beso os disteis!-le dije intentando mostrar indiferencia, y apartándome un poco de él, me resultaba incómodo pensar en el beso de ayer, mientras que él me cogía con su hombro.
-¡Buah!¡No me hables de esa...!-me dijo.
-¿Qué pasa? Si sois novios puedes contármelo, además, darse un beso con su novia o novio es muy normal.-le dije.
-Ya, pero esque ella no es mi novia.-dijo soltando el brazo, poniéndose delante mía, mirándome con sus ojos color avellana, parecía que podía verle por dentro a través de sus preciosos ojos.
-Entonces...¿Por qué os besásteis ayer?-le pregunté confundida.
-Pues, porque no fui yo quien le dio el beso sino ella... Al decir la verdad, yo nunca me había besado con ninguna chica, porque en primero tuve una novia, pero solo nos dimos un pico, y cuando se es pequeño te das un montón de besos, pero esos no se cuentan, por eso, me arrepiento muchísimo de que halla sido ella la que me dé ese beso que he estado esperando hace tiempo a la chica que se lo merecía, y está claro que ella no era.-me dijo acercándose cada vez más a mí, y pude oler su perfume que llebaba y que olía genial, parecía que me podía hipnotizar con sus preciosos ojos y ese perfume que olía tan bien.
-Ya...¿Y por qué no te apartaste de ella cuando te besó?-le pregunté volviendo a alejarme de él, pero cada paso que daba hacia atrás él daba uno para adelante acercándose a mí.
-Porque me estaba sujetando la cara, con sus ásperas manos y no podía soltarme.-me dijo.
-Ya...-dije no muy convencida.-¿Y le has dicho algo sobre lo del beso?
-Si, esta mañana, he ido deprisa a decirle que se olvide de mi amistad con ella, y que no quiero volver a saber nada más de ella, y a lo que ella me ha respondido con un beso en los labios, que no ha llegado porque me he apartado, y a raíz de eso, me he enfadado aún más con ella. Y nosé si volveré a hablarla más, porque en estos instantes lo único que siento hacia ella es odio.-me dijo.
-Ah...Bueno, pues en ese caso, me has resuelto muchas dudas que tenía, gracias.-le dije acercándome otra vez a su mejilla dandole un cálido beso, acompañado de un fuerte abrazo, en el que pude notar su espalda bien musculosa y los brazos también, y él seguramente también pudo notar mi pecho contra el suyo.-Bueno, hasta el lunes, ¡digo, hasta por la tarde!-le dije con una gran sonrrisa y despidiéndome de él, dirigiéndome al coche de mis padres que estaba aparcado donde siempre.
-¡Adios!-me dijo despidiéndose con la mano de mí.
Aunque todavía quedaba una parte de enfado hacía él era tan mínima que casi ni la podía sentir, lo único que sentía en estos momento era que me temblaba todo el cuerpo de emoción, y que mi odio hacia Vanesa aumentaba por segundos. Y ahora a casa, y a comer, solo me falta que mis padres me dejen salir para que este día sea totalmente perfecto, y que la tarde que hoy me espera sea genial.
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